Y sobre la frente llevo el reflejo de un faro abandonado.
Esta es una palabra muy antigua. De cuando el Yo y el Otro
no estaban opuestos y finales.
Los poemas no deben manejar, no van a ningún lado (pero van
con vos (o conmigo)), y suelen llegar a destino.
De cuando la tele era pintar manos rojas dentro de una cueva.
De ahí vienen las manos.
Y el rojo corazón dentro de un túnel.
No escucho mi voz, ni el beso que te lanzo, pero te veo
recibirlo llena de sonidos y a todo color.
Frágil, sí, todos somos frágiles. Y muertos hay demasiados,
más que los que podemos aceptar.
Y el atroz sudor condensado en los recuerdos de la caverna.
Cae, cae y aprende a volar.
En esa estupidez de la distribución, vivimos pendientes de
lo que le dan a los demás.
Si hay libertad es porque uno la administra, si hay igualdad
es porque otro (o ese mismo), la reparte, si hay justicia es porque antes
alguien se aseguró los mejores beneficios de la ley.
Pues que no hay nada. Y el día más importante de su
existencia fue el de su muerte.
Los poemas no enseñan nada, dijo un administrador de
empresas y no supo qué hacer con su tiempo libre y su deseo reprimido. Pero
administra muy eficientemente la gerencia que años de trabajo analítico le
concedieron.
Y los dedos goteando pintura fresca en la tierra removida y
olvidada de un útero.
Un macho alfa saca de los pelos a su hembra de la cueva para
que observe al sol desde su sometimiento.
Pero antes pintó las manos que diez mil años después
admiraremos.
La mujer boca arriba, y la noche hecha cielo en su boca. No
hay palabra aun.
No hay poema inútil todavía. Pero hay gerencia de la caza,
la pesca y la recolección de discursos.
Y se lleva la vida en su mochila.
Después del alambrado es el mejor invento del hombre. La
mochila.
Esos hombros gentiles, listos para aceptar el peso
equilibrado de las tiras de cuero sobre los huesos.
Me gustan los que se callan (a tiempo). Y me gustan los que
cantan (desde adentro, desafinando, (no importa (o tal vez, sí)), pero desde el
fondo de la cueva).
Cuál es mi rol? La finalidad del personaje que voy a interpretar
por los próximos cuarenta años?
Levantar paredes, sólo para poder saltarlas. Y desde el otro
lado devolver las pelotas perdidas.
Eso soy yo. El pintor de las manos sudadas.
El miedo a la luz que contagia ceguera y contrae la pupila.
La nitidez de un flashback borroso adentro de unas medias cancan.
Mamá, debo tenerle miedo a la pared? Debo partirme en dos
hombres duplicados?
Tengo que meterme a la hoguera para conocer el calor? Estaré
muerto en medio de esta vida amontonada e insensible?
Este poema sigue sin aprender a cruzar la calle.
Y el escritor conoce los milagros del crédito en noventaydos
cuotas fijas antes de rendir su examen de conducción.
Maneja sus emociones y saca el brazo por la ventana antes de
doblar a la izquierda.
Y se pierde en los barrios bajos. Qué es esto?
El bisabuelo de los hombres no sabe como terminar la pintura
de su mano sangrante y ya quiere empezar a meterse con los símbolos. Peor aún,
quiere participar en las ganancias de la publicidad y los ticket de entrada a
la caverna.
Es grande, es viejo, es pesado, es difícil, es invisible, no
tiene materia, está lleno de música y palabras,
es incunable, está hecho para mí, para todos los mí. Pura intriga y
lugares comunes, todo dibujado de vos, de todos los vos. Es real, es ser. Es
búsqueda, y tocar. Tocar todo lo abarcable. Vos y yo. Y flotar e imaginar que
somos libres. Es despertar y abrazar,
dormir y anhelar. Todo lo anterior por mil. Y aunque no parezca tan importante,
eso es.
Luz. Al alba.
La noche está haciendo pedazos a la nitidez. Y este poema sigue sin saber sacar fotos.
Cómo sabés que esto es un poema? Porque acá cada palabra
tiene su sentido único.
En un ensayo, por
ejemplo, lo que importa es hacia dónde voy.
Acá, en este poema, lo inevitable es cada paso y la
propuesta (y el peligro) de caer al pozo.
Cuánto falta? No tengo idea. Qué otra cosa puedo hacer
(ser)?
Alguna vez se preguntan qué son? O que terminaron siendo?
Lo acepto, este poema se me hizo un poco largo, y qué?
Más tardó mamá en sacarte del vientre y no trajo algo
demasiado logrado. No?
Termino con una promesa.
No me voy a volar, aunque haya un viento tan seductor.
Quiero amor, alegría, diversión y buen humor. No es el dinero lo que me hará feliz Yo quiero morir con la mano en el corazón
Vamos juntos a descubrir la libertad Olvidar todos los clisés y prejuicios.
Estoy cansado de los buenos modales, es demasiado para mí. Yo como con las manos y soy así. Hablo fuerte y soy franco, disculpame y escuchame.
Terminemos con la hipocresía, yo me voy de acá Estoy cansado de las evasivas, de los eufemismos. Mirame a los ojos, detrás la máscara, soy así.
Zaz. Quiero. (Con algunas pequeñas licencias de VdeC).
Herencia.
Qué joven soy! Cómo podría tener herederos si recién, y aun, estoy naciendo?
El cuerpo de Cristo. Sin pecado concebida.
Soy hijo de una monja y de un espíritu carpintero.
Vení a verme antes de irte. Después será tarde. Y seguro me habré mudado.
Porque estoy vivo y ni siquiera sé qué significa eso.
Podría María parir en un terreno baldío?
Como el universo, como el olvido y las cajitas musicales.
Muy bien. Adiós. Enredándose en los espejos retrovisores del camión de papá.
Todo esto va sin comas, ni puntuación. Sin frenos, ni pausas para tomar el té.
Cierro los ojos y muerdo las hojas.
Encía y herencia. Cuántos Hugos hay en una H?
Sobre la mesa. Las manos sobre la mesa.
Ahora decime quién está a cargo de esta Trama.
No tengo hambre. Aunque sea un tema habitual y diario.
Cosquillas y dosis exacta. De un juguete y silbidos.
De la muerte y otros asesinos. Hola? Podría pasarme con la persona que realmente vive ahí?
El elegido, habrá redactado su Curriculum Vitae alguna vez?
Me fascina que haya lectores que se sientan defraudados por el paso del tiempo.
Soy una voz, un murmullo ambiguo, indescifrable, estúpido y procaz.
Pero soy. Siempre. Contante, sólido, líquido y material.
Un vestido de noche. Comprado para usar una vez. No por eso descartable. Me guardan en sus armarios envuelto en nylon transparente. Me sacan cada tanto para acariciarme con naftalina. Para recordar aquella única noche de fiesta, del casamiento de tu prima.
Un vestido de novia manchado por el vino de un tío. Soy un vestido de oferta, de ciudad y de pueblo, de primavera y de velorio.
La tierra gime. Si no te gusta podemos cambiarte el talle, el corte, la confección, la tela y la sombra.
El sillón, la tele y el cenicero. Se llenan de tiempos muertos. De ceniza y libido. La moda y las tendencias sexuales están gravadas con el impuesto a las ganancias.
Qué querés que haga con toda la piel sobrante? Bordame un baberito para después de la misa.
Estoy desnudo enumerando mi herencia. De generación en degeneración.
Que prisa más pegadiza nos alimenta hoy. Corremos hacia el abismo invirtiendo cruces de madera y muerte.
Sí, soy yo. Ya voy para allá, no toquen nada hasta que llegue. No contaminen la escena del crimen.
Voy terminando mi testamento porque me queda un solo pucho y no hay mucho más para decir.
Nunca dejó de escribir, con un estilo más bien sencillo.
De lo que calló, deducimos tal vez, lo que quiso decir.
Hay gente que nos arruina. Que quiebra todos los cimientos.
Que alimenta nuestros peores fantasmas. Nos deja abierta la grieta de nuestra
peor realidad.
Hay quienes nos encuentran y nos hacen perder. Dicen que nos
aman, nos apagan y potencian nuestras miserias. Viven ahí.
Si somos escritores, nos convierten en televidentes. Si
somos bailarines, nos quiebran las rodillas. Si nos gusta cantar, nos hacen gritar
hasta dejarnos afónicos.
Hay personas horribles que nos ensalzan los complejos, nos
arrugan la sien y nos hacen dependientes y agradecidos de sus migajas.
Nos cuesta verlos actuar, nos duele vernos tan frágiles. Pero
son lo más real que tenemos en esos momentos infernales. Creemos amarlos,
dejamos al amor a un costado para adorarles los altares ficticios.
Yo estuve tres veces metido en ese laberinto, la primera con
uno que se decía mejor amigo, y las otras dos con un par de minas que no eran
ni oro, ni plata. Creo que aprendí a identificar Los y Me.
Me duele ver amigos en la misma historia, no hay manera de
decirles nada que sirva. Es un poco cuestión de suerte y mucho de
predisposición a alimentar ratas.
Esta nota adolece de metáforas, es cruda y simplista. Tal
vez porque andar con rodeos es la mejor arma de estos asesinos infames. O tal
vez, porque recordarme en esas situaciones me quita el apetito y la poesía.
Pero hay que decirlo. Un poco para la conciencia propia y
otro para dejar una señal a nuestros seres queridos que lo están padeciendo
hoy.
En todo caso, me gustaría decirte a vos que lo lees y que te
ves protagonista que no te dejes enterrar. Y a vos que te sabés responsable del
crimen, te digo con una gran carga de inocencia, no lastimes más con tus
mentiras, con tu mediocridad, con tu egoísmo.
Nunca vas a ser nada más que un mal recuerdo a todos los que
nos cruzamos en tu camino.
Hay gente que nos duele. Ay! Duele, pero vamos a encontrar
el antídoto.
Los cínicos llevan una marca en la frente, de a poco les
iremos echando limón en la sien.
Entre
drama y comedia he llegado torpe hasta mi edad media. Y aun no soy (aunque cada
día un poco más), caballero.
El trece de marzo de dos mil trece cumplo diez años en esta
metrópolis. Si el diciembre que se viene de clarines y mayas y fines del mundo
lo permite, se cumplirá esa década seudo infame de mi fructífera y jugosa vida
en la capital.
Pasó de todo y con todo. Aprendí, eso seguro, aprendí a aprender
y a dejar paso a lo que no puedo aprehender.
Quizás soy otro hombre, o el mismo niño.
Hay cosas que no cambian; mi adicción a romper para armar de
nuevo sigue ahí.
Palabra y confesiones. Balance, caos y equilibrio.
Y un dulce abismo siempre latente, sin ese, no hay nada.
Tuve momentos más iluminados y otros que no hay faro que los
alumbre.
Identificar, cantar y alejarse del daño que fue, que es y que
será.
Y soy mínimamente libre. Porque amo a una mujer clara, que me
ama sin pedir nada, casi nada, que (todos sabemos), no es lo mismo pero es
igual. Soy feliz.
Y los muertos de mi felicidad siempre me acompañan en un rincón
de la sien y la conciencia.
Tener treinta, tener treinta mil o no tener nada, y desaparecer
el todo, es sólo un dato.
Hace mucho que no hago notas así sólo, porque hace ya un tiempo
que me acompañan los fantasmas amigables y las presencias calurosas, así que
les ruego hoy que me perdonen porque estoy desprovisto de herramientas y armado
con humos de mi materia.
Y mientras haya cuestas, habrá piernas y caminos y mapas y
pasos.
Qué hubo en estos nueve años y medio?
Conejos y Mickey Rourke hirviendo en la olla. Y
decisiones, muchas de esas.
Impulsos, pérdidas, muchas y algunos encuentros que mejoran lo
que se fue.
(En varios miles).
Siempre que se cuenta una historia, se habla de uno mismo,
mencionando a otros.
Acá hay tormentas y hojas perdidas bailando en el viento.
Estuve preso sin opción a fianza. Y eso es pesado. Pero mi
mochila reforzó las costuras.
Y rasgó sus vestiduras...
Si te dejás llevar por la corriente, posiblemente te ahogues,
pero vas a encontrar inexorablemente al mar.
Vení, vamos. Tengo la moto a la vuelta de
la esquina.
Vení, que tenemos muchas cuestiones que
charlar.
Soy Mei Ting Sun from la escuela de
Shangai.
Suena a libertad mi deseo de no dejar
sobrevivientes.
Padre! Eres tú?
Soy, tal vez, eso. Pero no es necesario
que me preguntes nada.
Desde que me ascendieron a Princesa dejé
de tomar mate y de disimular.
Disi y Doris del Valle. Y, sí...
Hay una cosa que yo no te he dicho aun. Aun.
A un tipo en la calle le preguntaron por
su sombra, miró pensativo la ventana abierta del segundo piso.
Viene atrás mío, si la ves, decile que la
espero a la vuelta de la esquina.
Toda la tormenta flota en el viento,
agazapada, en el pino que tapa al sol.
Lo que viniste a buscar, se hace esperar.
Todo con ar. Punto com, punto ar.
Tanta introducción para decir que lo que
escribo es lo que quiero mostrar de lo que soy.
Lo que oculto sobre mí. Perdido, Perdí un
Do, de mayor a menor.
Hace una vida o un video que no me
despierto. No se cura nada con reposo.
Si no hay segunda opinión, no hay
diagnóstico.
Otra vez la ventana. Ven Ana! Sí, sí,
vení con T, también.
Me, ti, sun. Mentisan. Si no sana hoy...
Menos es más. Bauhaus MenosMal.
Soy
frente a esta hoja blanca y ordenada. Eso soy. Desprotegido y caótico a su
merced.
Hace
unas horas cuando perseguía a Clara, no era esto. Era otra cosa.
Tanto nudo sólo para atar una corbata.
Voy calentando la sien, los dedos
comienzan a moverse epilépticos, vamos a ir por la ruta viboreando, cerca de la
playa, ahí nomás, sigo chispeando el ritmo, arrancamos palabras de otras
oraciones, las traigo para acá, las atraigo, la mano saluda, teclea, baila en
la sábana suave del word, elimina acentos, tildes y frenos hidráulicos,
oraciones esdrújulas y sintaxis forzada a coger, canta la piba frente al
micrófono y alguien mete distorsión pa rellenar compases, y creo que está bien,
listo, tal vez sea muy larga esta oración, no sé, me gustaría tomarme un par de
renglones más para estar seguro, aunque mejor no, porque si no falta el aire
para leerla en voz alta y mis compañeros del taller se van a enojar y nadie
quiere a un alargador de frases. Punto. Punto ar.
Nos encontraremos en la vereda,
buscaremos nuestro lugar despacio, en silencio.
Se repetirán las veredas, los lugares,
los silencios.
Dejaremos de lado nuestros egos ese
ratito, ubicaremos rincones de dialogo.
Pensaremos, reflexionaremos con todas
nuestras fuerzas.
Mataremos a tiros al sentido común, a los
miedos que nos separan, a los odios que facilitan la aislación y la diferencia
y su doble cara, la indiferencia.
Estaremos predispuestos a la disidencia y
al aprendizaje.
Entenderemos la alegría de un pueblo
libre. De un individuo sin complejos demoledores.
No dejaremos que mientan, ni amarguen los
mentirosos y los insensibles.
No nos dejaremos estar. No daremos por
sentado nada.
Planearemos, diseñaremos a largo plazo.
Ubicaremos las mayores carencias, los peores damnificados. Garantizaremos que
ellos tengan lo básico para poder unirse a nuestra reunioncita de vereda. Para
poder expresarse en nuestra fiesta en la calle.
Armaremos escenarios para vernos y
disfrutarnos. Prenderemos micrófonos y reflectores para mostrarnos y
escucharnos.
Definiremos nuestros principios
irrenunciables. Describiremos sin medias tintas a los asesinos, a los
criminales que no querrían ofrecer nada al común. Y les daremos otra oportunidad.
Y nos daremos a todos, segundas chances con conciencia y humildad.
Nos miraremos a los ojos, sin excusas ni
máscaras. Pues no tendremos nada que ocultar, que no pueda ser usado
potencialmente a nuestro favor.
Haremos canciones, películas, novelas,
cuadros, historietas, esculturas, collages, obras de teatro, fotografías,
exposiciones, orgías, casamientos.
Inauguraremos fábricas, empresas, medios
de comunicación, medios de transporte, talleres, comercios, organismos sin
fines de lucro.
Y todos nosotros y todas las
instituciones tendrán como premisa básica el bien común y la creatividad
personal.
Bailaremos, pensaremos, repatriaremos
científicos, brindaremos. Y habrá en el brillo de nuestras sombras los brazos
de alguien más.
Nos abrazaremos. Nos daremos
interminables abrazos, nos contenderemos, y compartiremos el dolor. Porque es
la única manera de sobreponernos sin heridas que nos malformen, que nos hagan
mirar con sospechas a los demás.
Nos amaremos y nos distanciaremos. Pero
diciendo, siempre produciendo enunciados y explicaciones que nos permitan
seguir avanzando sin represión.
Y estaremos tranquilos en la tormenta, y
no dejaremos que el resentimiento actúe en nuestro nombre.
Nos besaremos y nos daremos ideas que nos
potencien, crearemos siempre algo nuevo, actuaremos amalgamando egoísmos para
dar luz. Cogeremos con los ojos abiertos en plenitud.
Siempre entenderemos primero lo que falta
de lo que nos sobra. Y trabajaremos para mejorar las condiciones que nos hacen
sonreír.
Y cuando aislemos a alguien siempre
dejaremos que un tercero neutral interceda para dar oportunidades de
reinserción. Porque no querremos juzgar por juzgar.
Habrá culpables, siempre los hay. Pero
empezaremos por nosotros mismos para reformar y desechar lo que nos haga
sufrir.
Guardaremos para la sequía, y
descorcharemos los vicios. Porque no somos nada sin memoria y no somos nada sin
presente placentero.
Perderemos cosas y afectos y no será un
problema, porque lo inevitable no será un dogma ni un castigo, será una cosa
más de todas las que entenderemos, viviéndolas y escuchando a otros más
experimentados.
Calcularemos y estudiaremos nuestras
posibilidades y ampliaremos nuestros recursos con distribución y planificación.
Y controlaremos nuestros organismos y nuestros gobernantes elegidos, con
transparencia y periodicidad.
Nada nos faltará y lo que sobre, lo
disfrutaremos todos. Y trataremos de todos poder acceder a las mismas
herramientas. De esa manera por primera vez en nuestra historia, podremos
elegir.
Y seremos libres de (y por), nosotros
mismos.
Y educaremos a nuestros hijos sin
degenerarlos, sin cargarlos de nuestras mochilas vencidas.
Y conoceremos por fin, el significado de
libertad, de igualdad y de fraternidad.
Esta es mi utopía, imagino que la de la
gran mayoría de nosotros, todo lo que sé y aprendí. Lo bueno y lo malo, lo que nos
sirve y nos mantiene a salvo.
Y nos posiciona en un caos-motor para
espantar cegueras, necedades y seguridades que nos matan, adormecen, y acomodan,
en medio del rompecabezas-vida de setenta años.
Sólo así creo que vale la pena seguir en
este lugar.
La primera película que voy a subir al blog, y con la cual se inaugura el ciclo, es más bien un desafío que me pongo y una búsqueda personal de aprehensión de alguna que otra herramienta poético-narrativa. Se trata de El Sacrificio (1986) -sueco original Offret- de Andréi Tarkovski. Su último film antes de morir.
Lo elegí por un par razones; porque el ruso fue un genio inigualable, porque fue filmado en estrecha colaboración con parte del equipo habitual de otro genio descomunal: Ingmar Bergman. Y sobre todo, porque este ciclo me sirve de excusa para introducirme en su filmografía, para leer, observar y empezar a establecer algunas conexiones en su manera de producir arte.
Acá se las dejo. Si así lo desearan, me daría mucha satisfacción leer sus devoluciones. En palabras del propio Andréi dedicándola a su hijo "con esperanza y confianza".
Nos vemos en breve con una nueva película, y un nuevo desafío. VdeC.
Filmografía:
El violín y la apisonadora(1960)
Título original:Katok i skripka.
Premios:
Premio de Licenciatura en el VGIK (1960).
Primer Premio en el New York Student’s Film Competition (1961).
La infancia de Iván(1961)
Título original:Ivanovo Destvo.
Premios:
Venecia: León de Oro (ex aequo con Crónica familiar, de Valerio Zurlini) (1962).
San Francisco: Golden Gate Prize al mejor Director (1962).
Acapulco: Primer Premio y Diploma por "Dirección poética contra la guerra" (1962).
Palenque: Cabeza de Oro (1963).
Varsovia: Premio del Club de Críticos de Cine Polacos a la mejor película (1963).
Lublin: Premio Czarcia-Zapa a la mejor película extranjera (1963).
Nueva York: Premio D. Selznick, Laurel de Plata (Premio de la Crítica Americana) por "la podereosa contribución de la película a la paz" (1963).
Delhi: Premio en el Festival Nacional (1963).
Andrei Rublev(1966)
Título original:Strasti po Andreju.
Premios
Cannes: Premio de la Crítica Internacional —FIPRESCI— (1969).
París: Premio de la Asociación de Críticos de Cine (1969).
París: Estrella de Cristal de la Academia Francesa a la mejor actriz (1972).
Helsinki: Premio a la Mejor película del Año (1973).
Stradford: Diploma en el Festival Internacional (1973).
Premio Filtro (1973). Belgrado: Gran Premio (1973).
Belgrado: Premio a la mejor película (Sindicato de Trabajadores del Cine) (1973).
Belgrado: Segundo Premio del Jurado de la Audiencia (1973).
Solaris(1972)
Premios
Londres: Premio a la mejor película del año (1972).
Cannes: Gran Premio Especial del Jurado; Premio Ecuménico (1972).
San Francisco: Mejor Película; Premio del Jurado Interfilm (1972).
Panamá: Premio a la mejor interpretación femenina (Natalia Bondarchuk) (1973).
Carlovy Vary: Premio de la Asociación Internacional de Cine Clubs (1973).
Stradford: Diploma de Honor (1973).
El espejo(1974)
Título original:Zerkalo.
Premios:
San Vicente (Italia): Premio Italnoleggio de los Distribuidores (1979).
Milán: Premio Ubu (1980).
Taormina: Premio David-Donatello/ Luchino Visconti (1980).
Stalker(1979)
Premios:
Cannes: Premio Especial del Jurado, Interfilm y Premio OCIC (1980).
Avoriaz (Francia): Premio Fipresci el en el Festival de Cine Fantástico (1981).
Tempo di viaggio(1983), documental
Nostalghia(1983) Premios: Cannes: Premio Internacional de la Prensa, y el Gran Premio a la Creación Cinematográfica (ex aequo con "L'Argent", de Robert Bresson), 1983.
Sacrificio(1986) Premios Cannes: Premio Especial del Jurado, Gran Premio Internacional de la Crítica (FIPRESCI) y Precio del Jurado Ecuménico (1986).
Suecia: Premio Escarabajo de Oro a la Mejor Película del Año (1986).
Valladolid: Espiga de Oro (ex aequo), junto un premio especial a Sven Nykvist por la mejor fotografía, XXXI Semana de Cine de Valladollid (1986).
El sacrificio Tarkoski online on line ver en línea el sacrificio tarkovski
Un bombo interrumpe el descanso del cuero bronceado.
Almagro. De nuevo indiferente.
Dos delanteros para un solo puesto.
Me gusta dirigir.
Pero me pierdo.
Estoy inerte en la cola más larga del coto.
Tengo dieciséis productos. Estoy en falta.
Y me hacés falta.
Almagro. Otra vez profundo.
Mi teléfono suena y suena.
Confuso. Elegir es ser libre. Dicen.
La piedra de mi encendedor tiene un orgasmo.
Satura. El volumen de mis pestañas enredadas.
Una mujer se detiene frente al reloj.
En su reflejo ve envejecer sus amores.
Y cae. Se deja golpear contra el humo.
Da vueltas, gira entre las chispas del acero y suspira.
Tomo. Emborracho mi barba, mi sien.
Buscamos. Todos.
Creemos. Percibimos y redactamos leyes que nos meten presos.
En mi nuevo balcón no cantan los grillos. Pero están.
Cerca en la maleza de mis baldosas. Ahí están.
Voy editando, cortando, para llegar a la perfección del vacío.
Tu amor es un amor anticenicienta, viene después de las doce a
robarte la madrugada y el corazón. Viene en un carruaje de tarjeta sube, pero
baja y te gusta, y tus tías malvadas? Esas miran por la rendija del umbral,
este, tu jardín donde vuelan los muros y construyen casas boca arriba, y en el
patio los puercoespines ya no debaten, se clavan antes que morir de frío. En
pleno Carnaval, crece la enredadera verborrágica, y las palabras son vida, y
las ideas son viajes, y en el umbral crecen algodones que usaremos de almohada
mirando el cielo.
Jugábamos a la pelota en el patio chico, rompimos ,cada tanto, algunos
vidrios baratos de las puertas de las aulas dónde de día éramos seriecitos y
llenos de gomina.
Era viernes, de noche, octubre llenaba las nueve con oscuridad y calor
de primavera rara.
No me pregunten por qué, pero yo cargaba un gorro negro de lana, en esa
época se usaba mucho, lana en la cabeza, algodón grueso en el cuello, no sé.
Teníamos frío o nos tapábamos de algo.
Esa tarde había apurado a Julito, un pibe que no tenía miedo a la pelea,
se boxeaba con todos y por nada, era como la medida de mi hombría. Su hermano
Darío, un año más grande que yo, me había fajado antes de tomar la comunión, mi
mamá había puteado porque las fotos me iban a tener medio desfigurado. Yo
cargué el moretón como herida de guerra, le había mantenido la acción a uno más
grande y de los que tienen fama de salir siempre primeros.
Y Julito se cagó, y Darío lo supo y me respetó.
Así estaba yo, contento de jugar y de pecho inflado, siempre estoy
contento cuando juego a la pelota. Hoy, que soy más viejo, y juego con amigos
después del trabajo los jueves a la noche tarde, sigo siendo el mismo Huguito
que no soporta perder, se me calientan los cachetes como cuando en el
cumpleaños de Andrea Gatica pusieron Aerosmith, la banda sonora de nuestros
primeros acercamientos al amor y los besos, mediante un baile gracioso de
"lentos" y bracitos nerviosos.
El jueves Valeria me había cantado "Te amo" de Franco de Vita
en el patio grande. Me llamó aparte, estaba ella con Guadalupe, su mejor amiga
de quinto y fuimos con Emilio, mi amigo de toda la primaria, hasta que nos
gustó Andrea, la del asalto y los cachetes calientes, luego les cuento ese
ribete que nos alejó.
Hasta ahí, Emilio y yo, éramos uno. Debatíamos todo, él tenía el casette
de Tango Feroz y yo el Cd, escuchábamos las mismas canciones, nos dábamos
consejos sabios sobre las mujeres. Mejores amigos de la infancia.
Cuando Valeria y Guadalupe nos dijeron que querían transar nos pusimos
nerviosos, estábamos excitados claramente. En el segundo recreo hicimos nuestra
estrategia, y pusimos fecha. El día siguiente, después del coro, atrás de la
iglesia.
Tuvimos mucha suerte, ahora que lo pienso, siempre (o casi siempre),
tuve suerte con las mujeres, elegí las más lanzadas, las que iban al frente.
Esa tarde canté "El misterioso Dragón", mi profe era zurdo, yo
lo bancaba a muerte, me acuerdo que hubo un debate de padres y maestros para
echarlo, de ahí viene mi ideología y Víctor Heredia en mi discurso. Años
después fui a buscarlo para que me enseñe a tocar con la guitarra esa canción
que canté de los doce a los catorce antes de dormir, ya no estaba. En la
Sagrada Familia no lo vieron como un pariente copado.
http://www.youtube.com/watch?v=YUTYqFfJcqE
Después de cantar "una porción de sol" en repetidas
oportunidades (yo no había quedado para el coro, en la prueba el profe me dijo,
no, vos no...), pero después dije algo en la clase, no sé qué cosa de la
duda y la fe y el profe me invito a venir igual.
Bueno, así estábamos cantando en el balcón de la iglesia, que lugar más
lindo, nunca hacía ni frío ni calor, y estábamos lejos de las miradas enojadas,
cantábamos y bailábamos con desparpajo las boludeces de la misa. De ahí viene
mi deseo de tener balcón.
Esto me pide paréntesis. Si hay una canción que recuerdo es Tomado de la
mano con Jesús yo voy. Sí, funciona la psicología de Pavlov, muchachos.
Dejando de lado los componentes y contenidos de la estructura católica,
estábamos ahí arriba, un lugar mágico, lleno de cuevas y túneles (Ah Sábato, o
como diría F. Casas: Sótano, de ahí venís también...), y yo me escapé.
Salí furtivo, en el momento que pensé era el más apropiado, durante el
segundo éxtasis del ave maría, y corrí.
Encaré para el patio chico, los pibes seguían jugando a la pelota, me
metí en el partido. "pateo contra la biblioteca" y así estuve
un rato, sabía lo que me estaba esperando a la vuelta de la iglesia, había
visto a Valeria caminando solemne por los pasillos.
Tenía miedo, estaba excitado mal, pero tenía pavor. Me había dado
consejos el primo de Seba en la puerta de la librería de Nacho, me dijo,
"meté lengua Hugo, pase lo que pase, meté lengua", él sabía más,
estaba en primer año de la secundaria, y encima industrial, él sabía.
Vino Emilio y si no fuera por su empuje, este cuento no existiría.
Vamos Hugo, las chicas nos esperan.
Y fuimos.
Esa caminata fue tan larga como la infancia toda.
Y fui.
Dimos la vuelta, se escuchaba aun el coro.
Sudaba mi frente por el gorro de lana y por el deseo de encontrar al
deseo.
Dimos la vuelta, cerré los ojos, abrí la boca, Valeria sonrío y me dejó
crecer.
Drink up, baby, stay up all night The things you could do, you won't but you might The potential you'll be that you'll never see The promises you'll only make
Drink up with me now and forget all about the pressure of days Do what I say and I'll make you okay and drive them away The images stuck in your head
People you've been before that you don't want around anymore That push and shove and won't bend to your will I'll keep them still
Drink up, baby, look at the stars, I'll kiss you again Between the bars where I'm seeing you There with your hands in the air waiting to finally be caught Drink up one more time and I'll make you mine Keep you apart deep in my heart separate from the rest Where I like you the best And keep the things you forgot
The people you've been before that you don't want around anymore That push and shove and won't bend to your will I'll keep them still.