martes, 26 de abril de 2011

Preludio a las gotas de lluvia.

Hoy va a llover,
y los muñecos se van a mojar, se van a desvencijar.
Colguémoslos,
aunque sea del cuello, colguémoslos.
 Sobre un hilo tenso que asemeje una cornisa.

Hoy va a llover,
y cualquier lugar será mejor que el piso húmedo.
Levantémoslos,
aunque desmembremos su trapo, que suban.
Sobre una cama limpia que reemplace un vientre.

Hoy va a llover,
y los muñecos de trapo se van a pudrir.
No hay que dejarlos en el piso,
no hay que dejarlos en la sombra.
Si es preciso, los colgaremos al sol.

                                                                        Fragmento de Títeres en la horcaVdeC.


In Treatment.

Es posible que vos estés tan enojada conmigo, con tanta rabia dirigida hacia mí,  porque es más fácil que lidiar con tu propio dolor?

Vi un programa sobre un grupo de hombres y sus muñecas inflables hechas a pedido. Ellos elegían sus ojos, sus bocas, su cuerpo. Y las aman, porque las muñecas no hablan, nunca se embarazan y no se enojan.
Y tienen tres agujeros perfectos. Que pueden ser reparados.

Eso me hizo recordar a una recepcionista en mi trabajo, le encanta usar ropa rosa.
Es tan linda y agradable, se la pasa pelotudeando, pero nadie quiere despedirla porque es tan adorable.
Hace poco avisó que va a renunciar, porque un idiota le propuso casamiento.

Cuando los hombres miran a una mina así, ven el paquete completo.
Tranquila, divertida, salvaje en la cama, y mimitos y desayuno por la mañana.

Y cuando te miran a vos,  qué ven?

Puedo ser divertida para coger... pero nada más.

Cliché: una joven que se enamora de su psicólogo.
Pero vos no me elegiste, te la cogiste a ella.
¿En este sillón? que asco.
Mirá, mejor no hablemos de eso, no me hagas hablar sobre eso.

Ella sabía cómo encantarte, haciéndose la débil e infantil.
Seguro tenía caderas delgadas, culo redondo.

No sé, no la conozco, pero seguro olía a manzanas.
Te miraba con sus ojos bien abiertos, impresionada por tus brillantes interpretaciones.

Pero un día ella se desmoronó, lloró, gritó.
Y vos sentiste pena por ella. Entonces te sentaste a su lado.
La tocaste.
Sus cachetes, tocaste sus lágrimas.
Y te diste cuenta lo indefensa y vulnerable que estaba.
Que era.

Y no hubo vuelta atrás, tenías que tenerla, desenmarañarla, curarla. Sentir que la ayudabas y te ayudabas a vos a curarte también. Interpretando, siempre dando tu opinión.
Tu masturbadora opinión.

Para ella era ganar, enamorarte, envolverte, su padre, su psicólogo, su maestro, todos girando dentro de tu cuerpo, de tus frases certeras e hirientes.
Vos le pertenecías, y todos esos que nunca fueron de ella, que no la escucharon, también la amaron.

Querés que me vaya, no? Lejos.
Pero me voy yo.
Yo te abandono, antes que vos me dejes a mí, no podría soportarlo.

Seguro la abrazaste, hasta que se durmió.

Tal vez, eso sea lo que querés de mí, que te abrace mientras te dormís, tranquila, segura de esa proximidad mágica.
Sentirte contenida y no juzgada.

Soy como un cuchillo en el cuello, se siente bien cuando ya no está.
Soy un alivio ausente.

Pero yo siempre pienso en vos, te quisiera cerca.

Sabés qué? No te creo. Si te creyera, no me estaría alejando.
Borrándote de mi vida con una mano y dibujándote con la otra.

¿Guardaste esto, todos estos años?
Sí, y ahora lo comparto con vos...

(silencio)
                                                                                                                                                          Mía. Tercera semana. 


Suena Chopin, su preludio, y los dos sonreímos, cargando grotescas mochilas.

Eligiendo subirlas a nuestros hombros para que no se pudran en la tierra mojada.

                                                                                                                                                  

                                                                                                                                                                        VdeC.

(Comptine d’un autre été L’après)

martes, 12 de abril de 2011

Forest Gump sin Jenny

Aprender a caminar solo.
Sin mamá y papá agarrando mi mano,
 O esperando en cuclillas mientras yo hacía mis primeros chuecos.
Sin una maestra o un profesor empujándome la espalda hacia buen, o algún,  puerto
Sin mi primera novia contándome que caminar en la arena y en el pasto también es caminar, pero más suave.
 Sin ningún amigo que me acompañe a caminar en madrugadas de alcohol y teorías.
Sin obsecuentes que me lleven en andas.
Sin perversos que me quieran convencer que arrastrarme con una piedra al cuello es caminar.

Solo. En soledad, aprender a andar por una vereda sin nadie conocido, ni amable, ni castrador.

Un paso, luego otro, después nuevamente la otra pierna y así. Sin apurar ni arrebatar a mis piernas de Forest Gump.
Sin miedos que no me permitan caminar para atrás cuando es una calle sin salida.
Volver y retomar la senda.
Sin víctimas que me conmuevan para que las lleve sobre mis hombros.
Sin guías turísticas que vayan comentando banalidades cuando visitemos nuestro pasado.
Sin cintas mecánicas que fuercen pasos a ningún lado.
Sin música estimulante en maratones de la mediocridad.
Sin pierna sendas que encaucen mi recorrido a su antojo.

Solo. Esquivando minas enterradas por el comando del auto boicot.

Sin muletas que lastimen mis brazos.
Sin sillas de ruedas, peligrosamente cómodas que atrofien mis músculos.
Sin carreras y competencias que prometan premios por ganarle a alguien y no premien el hecho simple  de atravesar un camino.
Aprender a caminar por mí mismo, hacia dónde yo deseo, porque así lo elijo.
Algo que parece tan simple, y pocos aprenden alguna vez realmente.

Navegar en paz requiere su tiempo, y en la soledad mirar hacia adentro.
No se curan heridas, se encuentran salidas.
A veces me pierdo, los ojos se me dan vuelta y me muero por dentro.

Cada vez menos. De gatear a caminar, solo con intentos.
Fallidos, mortales, irreversibles, agudos y dolorosos.
Aun así, intentos, actos y significados, la única manera de aprender algo.
Aprenderlo solos.

viernes, 1 de abril de 2011

La abeja que se salvó y pudo hacer miel.



Que vuelva la fe, más temprano y de día.
No es tiempo para ponerse tanguero, ni para descansar en la melancólica tranquilidad del desasosiego.
Es noche clara, de conciencia y tranquilidad. Dolor, pero bien encauzado.
Y que no me olvide un día, cuándo y de qué manera fui, y sigo siendo, sol.
Cuando realmente estamos solos, encontramos las palabras que no pueden leerse desde el resentimiento y los antecedentes mal resignificados.
Y dónde está tu abandono entonces? En el mismo lugar que al principio de todo.
Que no haya naufragio, ni culpas ajenas.
Dejemos cosechar, que llueva y que queme el pasto, que la abeja encuentre un girasol no envenenado.
Abrí tu ventana, aunque de a un pulmón ciego, y la vecina a dos metros te diga que las cosas son blanco o negro. No la escuches, en algún rincón del pulmón, un grillo canta estimulando tu reflexión.
Cuando el presente te dice algo, y el pasado lo contrario, a cuál de los dos preferís escuchar?
Por qué antes de apostar, voy a preferir irme al mazo?
Preferirme (deseo o atadura)? Previo a herir, prefiero irme?
Y como sabés que vas a herir o te van a herir?
Que vuelva la ternura, que en realidad no se fue, estaba acá desde hace meses, pero no pudiste verla tan atada a tus recuerdos.
Y vos, cómo y hacia a dónde has ido? y dónde estás ahora? has vuelto? a qué lugar?
Cuando los lagrimales se tapan, llamar a un plomero no arregla nada.
Las noches que salgo a caminar me dejan un recuerdo de besos en cachetes perfumados.
Quien se va sin saludar, no vuelve más.
Que vuelva la calma, y no sea tarde para verte bailar en los espejos.
Soy alérgico. Dice mi tío, que las pocas abejas perdidas (esas que nos cruzamos los vestidos de ciudad), no pican. Salvo que les hagamos algún daño queriendo o sin querer.
En cambio hay otras abejas, las que cumplen un rol desde que nacen, esas sí pican.
Todo su ser está construido para defender la colmena, y sólo tenemos que acercarnos para sufrir su ataque y su muerte instantánea.
Mueren picando, porque saben que otras, cientos, vienen atrás a completar la misión de evitar que lastimemos a su reina.
Es una muerte de rompecabezas, desde nuestro punto de vista, pareciera inútil, entonces las juzgamos. Qué abeja pelotuda, venir a gastar su aguijón y su muerte tan en vano!
Hay muertes que valen mucho más de lo que nuestros juicios podrían entender, salvo que nos corriéramos de nuestro ego-eje. Pero eso es mucho pedir... Bah! ahora al menos, hay un fin de semana largo en marzo...
Hoy me hace falta verte bien, y vos por ahí pensás que eso es intentar manipularte.
Los milagros (o crueldades), de la interpretación humana.
El deseo endurecido, la miel de las torturas con hormigas carnívoras. Capaz algún manipulador de ocasión le eche la culpa a las abejas que produjeron la miel...
Las cosas son así. No son de ninguna manera hasta que cada cual las llena de significado.
Y en ese llenar, hay pérdida.
Qué va a ser, dice Mirta. Yo no estoy de acuerdo. Pero es mucho más complejo encontrar respuestas elaboradas y duraderas.
Además tenemos menos tiempo para comprender que para olvidar.
Que vuelva la fe. Y que la abeja no deje su vida atacando un espantapájaros.
El aguijón clavado en un muñeco de trapo.

(las contradicciones de la nota son notas del editor...)

miércoles, 9 de marzo de 2011

El carnicero, la vaquita, vos, yo y todos nosotros.

A quién puede importarle si esta noche voy al lujo con alpargatas de yute?
Será verdad que todos somos vaquitas y carniceros?
En el lujo no dejan que saquemos fotitos, como en los museos y los bancos.
En la carnicería no dejan que pensemos en los corderos llorando ante su muerte.
No estoy de acuerdo con relativizar la maldad y las buenas intenciones.
Tampoco estoy de acuerdo con la “democrática” posición de respetar las leyes porque sino no podríamos vivir en sociedad.
Una cosa es respetar el tránsito, otra el status quo de la ley y sus abogados carniceros.
Puede que la idea que todos somos vaquitas funcione en alguno de los planos de una vida.

José Mercado y Pato trabaja en una carnicería. 

Estamos en la tierra de todos, pero muy pocos se dan cuenta.

Te amo, te odio, dame más!

No entiendo como nike aun no hizo alpargatas de yute.
El encantamiento es una especie de manipulación poética. No puede durar.
Miro alrededor, hay miles como yo, igualitos. Hay que encontrar la forma de tender puentes para saltar los ríos y las fronteras que nos vienen construyendo desde hace más de treinta años.
En la escuela, en la televisión-gurú, en nuestras familias embrutecidas, en los laburos sórdidos de jerarquía, en las facultades funcionales y fundantes de nuestra quietud.

Tal vez el amor es verdad poética, como sea, si te hace sonreir, si te da fuerzas para querer compartir proyectos, si llena de sentidos tus acciones, el amor es libertad.


Salvaje y cruel, seguro en mi soledad.
Tu voz me hizo ver, tu luz me alejo del mal.
Y si algún día…
Aun así, la conciencia me traerá paz, aun si el mundo me abre heridas brutales, seguiré buscando el brillo en los ojos y los deseos de mejorar las cosas que muchos compartimos y pocos hacen carne.  
No volveré a ser feroz, ni a dar temor, ni a hacer del miedo un hogar.
Hoy los pocos que hacen carne, tienen que vendérsela sí o sí al carnicero.
Y el socio anónimo es el dueño de la moral y el apaciguamiento de nuestros fuegos. 

A ver amigos! Cuando nos ponemos dignos y nos vemos a la cara!

Si no se desarma y sangra, no podremos curar nunca la herida y nos saldrán cicatrices con forma de $.

Sin conciencia, duda y crítica no hay forma posible de ser realmente libres.


Cuasidesvestidosdeciudad. 

Frontera.

yo no sé de dónde soy, mi casa está en la frontera" (Disney).
Casablanca, el Chuy, la triple frontera, Villazón, Berlín, Metrópolis, Ciudad Gótica...
Simple y clarito, las ciudades de frontera, son el infierno moderno.
Alguien quiere salir, alguien tiene el poder, alguien usufructúa las necesidades extremas.
Un día dije: si querés conocer a alguien dale un poco de poder.
Otro día dije: si querés conocer a alguien dale un poco de confianza.
Hoy digo: si vos compañero, querés conocer a alguien, no pienses en hacerlo con un estímulo, ni con una circunstancia, ni con un encuentro, para conocer a alguien necesitarás tres vidas y medio fernet puro. Y te vas a dar una idea tal vez prejuiciosa de lo que es, de los porqués de que es así, y de cuando es verde y cuánto es gris.
El tiempo me enseñó.
En mi ciudad vieja vivía. Viví, viví tanto, que más que ciudad era un vientre.
No hay destino zumbadora avispa, ni cuero tan fuerte pa soportar el aguijón de las fronteras.
Hoy no imagina nada, planifica las nadas y recurre a los lugares seguros para nadar en las orillas.
Hice la fila interminable frente a la línea punteada de la frontera, un señor de porte importante me dijo que mi visa pendía de un hilo. Señor importante, de qué manera puedo irme del infierno? Qué necesito para SALIR?
Tu cuerpo, tu necesidad.
Ese es uno de los infiernos más reales. Alguien tiene el poder para sacarnos o dejarnos, y ya no depende de nosotros, ahí vinieron todas las religiones.
He never wants to fuck for you, again. La doble moral amiguitos.
En las ciudades de frontera todo sale más barato, eso dicen.
En las ciudades de frontera todo se vende, esa es la causa, eso no lo dicen.
La frontera hace ceniza, hace arpegios, y pregunta con la respuesta contenida en la lengua.
Lo cerca que queda lejos, lo real que es dejar de ser y tener una identidad nueva.
Cuando hablás de límites que cruzás victorioso, te consumís, te reformás, te recapacitan.
Vos sos mucho más que lo que planearon que seas, aunque en la frontera te digan lo contrario.
La frontera no es la casa de nadie, la necesidad debe ser satisfecha, no aprovechada.
Así que te vas el jueves? Eso es antes del sábado, entonces no hay fin…de semana.


Fin.

martes, 8 de febrero de 2011

Conocer. Con o ser.



Con mucha sinceridad al decirle a alguien lo que cada tanto merecemos escuchar.
con miles de ideas, errando y buscando, entendiendo que la razón es un invento para anular a otro.
con dudas, siempre dudas, aun en lo más claro, disfrutar de esa claridad, pero no dar nada ni nadie por sentado (ni sentido).
con disfrute de teclas que crean palabras que traducen pulsiones, intentando que no se enreden las frases con las reglas sintácticas.
con hermosa sorpresa cuando mi compañero escribe a máquina con cadencia de grillos.
con muchísima tranquilidad, cada noche con mayor concierto de estrellas y silencio.
con credulidad, con inocencia y juventud que no puede ser acorralada por miedos a perder algo o alguien.
con lunes libres que hagan al domingo un día hermoso y no un umbral a la tumba de lo que no queremos ser.
con libertad y camas compartidas con la mujer que queremos, la más cercana a nuestro deseo imaginario.
con tiempo para crear y reflexionar, no ya en cómo escapar al tormento sino en disfrutar de la tormenta y la hoja que baila en el aire que no nos pertenece.
con carnavales para accionar y moverse y no para observar quietitos y pasivos como otro baila nuestras canciones. Transpirar, sentir nuestro cuerpo, desbaratar el nudo de la inercia.
Con conciencia de nuestras inmensas posibilidades de cambiar lo injusto.
Con conciencia de los barrotes que tenemos que limar despacito para salir y hacer salir a nuestros hermanos con menos fuerzas.
Con claridad para decir sin ofender, para gritar sin aturdir.
Con las voces que cuenten de manera sabia, lo contrario a la voz de mando que hoy cuenta la historia cínicamente.
Con paz, pero con firmeza.
Con amor, pero con impulso ferreo para revolucionar lo contruído con odio y mezquindad.
Con contenido sin contener nada, con forma también, para evitar confusiones e interferencias.
Con diálogos de intercambio, con seguridad y sin fianzas que reformen un cosito para no cambiar lo sustancial.
Confianza en el instante para dar el primer beso y no guardar para otra vida nadar en el torrente que busca el mar.
Con seguridad, con música, con la silla de casa en la terraza y la vereda compartidas. Sin agarrar del brazo a nadie, sin amarrar momentos, sin miedo a perder la propiedad que nunca fue nuestra. Con certeza de que nada, ni nadie es de otro nadie, porque el chiste no está en tener sino en ser y estar.
Con llegadas, con abrazos y con vos. Ese ser que concebimos al imaginar los posibles o irreales "con".
Con honestidad, con autocrítica, con grillos, con pulmones preparados para cantar y conectar.
Con fe, y siempre jugando todo a decir y a hacer, confesar para que el otro sea también libre, sepa lo necesario para poder elegir y concluir.
Tal vez con tu ausencia, para que sea posible construir y concertar una conciencia de lo que nos falta para conocernos y conmovernos con lo que efectivamente estamos dispuestos a convidar.
Con calma Vestidos del mundo, que desnudarse no puede ser un consuelo o una conmoción.
Que desnudarse es, convulsionar todo nuestro contenido.
Conmigo tengo que converger en el espejo, antes de salir a conjugar verbos.


                                                                                                  Ernesto Rugoso.

miércoles, 26 de enero de 2011

El fetichismo del Box.




Cajas compartidas, disputadas, ajenas.




Paredes que no construyen, blandas, inservibles.



Muros de papel secante que separan, aíslan.



Trasformación, enajenación, fetichismo del box.



Diagramas, sistemas, procesos inexpugnables.



Cajas en el depósito de un avión chocando contra el iceberg.



Puntas afiladas, relucientes, mandatos, mandos y visiones del dogma.



Yo gano, tú obedeces, él estafa, nosotros capacitamos, vosotros controláis, ellos pierden.



Necesidad, llamadas, gritos, imposibilidades, negación, ganancia.



Beneficios, misión empresaria, premios, estímulo y proactividad.



Nylon, cartón, papeles, fibra óptica y desconsuelo.



El box fetiche, la oficina falo, la Compañía orgasmo.



Los objetivos cumplidos, los objetos abstraídos, el General en jefe de las Fuerzas.



Los sutiles destellos de la explotación. El mandala transformado en panfleto publicitario.



Una caja que recibe el cruce atroz de miles de pedidos de auxilio, de afuera y sobre todo de adentro.



Una caja no-lugar, vivienda, ameno reducto de la impotencia.



Box, boxeo, buceo, Buzios 15 días al año.



El fantasma de los teléfonos. La participación en tus logros.



Clávame las muñecas a tu tarima!



Desnúdame y viólame con los beneficios de tu Organización!



Querido Colaborador, deberás colaborar con la planificación de mis tareas.



De mi grupo de tareas, somos conjunto estimado operario!



Sinergia y sexo anal.



Opera y pule tu cajita de muñecas ciegas. Asiste, insiste, asiente operador.



Tu refugio revestido de papel de regalo será tu hogar, no vendas, brinda un servicio.



Este año perdimos plata, pero ganamos en responsabilidad social.



No seas pesimista querido subalterno, te alterarán, te alentarán, te alternarán las retribuciones.



Nunca olvides que alguien en algún lugar te está auditando.



Pide ayuda al Helper.



Que no te enferme el aire acondicionado.



Sonríe frente al headphone, se nota del otro lado de la caja negra.



No hay metáforas en esta formación, tal vez, un recuerdo mnémico de veintitrés pesos,



Una nube somnolienta de pájaros salvajes y violentos que vienen por tus ojos.



Estoy dentro de una caja, está oscuro acá, el piso es húmedo y gelatinoso, resbala el barro arcilloso por las paredes de mi box, me ahoga el sudor ajeno de mí, de un yo extraño, el techo se ondula, papel celofán negro. Me mancha la frente el carbón, se sella un logo imponente que baila reggaetón sobre mis cejas. El box aprieta, coagula, estrangula, y se me ocurre una palabra…



Ceniza.



El fetichismo ceniciento del trabajo.



Voz. Boss. Vox. Volks.



Vos.



Box.

domingo, 16 de enero de 2011

Sin. Sin embargo, Con.



Ellos quedarán ciegos mirando estupefactos al sol.


Girar. Y buscar. Encontrar ese lugar. Armar la carpa y tirarse a ver el cielo.

Sin reloj importado, ni novia operada.

Sin destellos de ambición, ni decisiones egoístas.

Ellos se quemarán y serán bronceados fantasmas.

Caminar. Y desear. Ubicar en Villa Crespo el lacio sentido de la tranquilidad.

Sin necedad absorbente, ni prejuicios autorrealizadores.

Sin recibo de sueldo mortificante, ni gritos que recriminen.

En un balcón, y si hay pobreza material, en un parque.

Crear. Y producir. Y que una idea no quepa en un Excel.

Sin horarios, ni días hábiles, y segundos de ocio.

Sin jefes cínicos, ni objetivos moralizantes.

En un precipicio, con los pies colgando en el abismo.

Repartiendo sonrisas a quienes miren a los ojos.

Convidando mates a aquellos que quieran compartir el rincón.

Cantar. Y escribir. Dibujar anhelos que desborden de buenas intenciones.

Sin competencias, ni ascensos, ni máscaras o mapas mentales.

Sin ceros en la calculadora. Con sinceros. Con ellos y con vos mi amor.

Sin necesidades banales, ni camisas planchadas, ni baños de la conciencia.

Sin objetos en vano, ni bocinas estériles, ni apuro por morir.

Oler. Y mirar. Y tocar las texturas del presente y las cuerdas de tu cuerpo.

Sin obligaciones impuestas, ni responsabilidades que son de otros.

Sin taxis, ni bajadas de bandera a las pulsiones.

Sin televisiones, ni clarín y con muchos desayunos en tu palma.

Sin microcentros, ni amontonamientos de las angustias e impotencias.

Escuchar. Y aprender. Y conocer otras fragilidades y otros sentidos a lo mismo.

Cocinar. Y disfrutar la comida. Hornear y hervir.

Sin comidas al paso, ni amabilidades de vendedores desesperados.

Viajar. Y descubrir. Por el mundo, pero también por el barrio.

Sin valijas con rueditas, con mochilas con hombros y espaldas decididos.

Sin electrodomésticos inservibles, con elementos y herramientas irremplazables.

Dibujar. Y retratar. Dar vida y acompañar la vida ya puesta en marcha.

Sin dogmas, ni servidumbre. Con dudas y argumentaciones.

Sin maldad, sin hipocresía, sin violencia.

Con abrazos, con caricias, con vos.



Ernesto Rugoso.

domingo, 26 de diciembre de 2010

(8) Doble Círculo del diario de viaje.

Círculo.




Hay millones de ideas sobre esta, la figura geométrica perfecta.

Hace unos días que me da vueltas, sí ya sé... esta cuestión.

Si pudiera darle música a un círculo, le pondría una vidala, a lo sumo una baguala.

También es una ciencia saber todos los cortes de carne que hay, de una vaquita sacan una variedad increible de golosinas.

Ponele que caminás al lado de la góndola del Disco, a mí me pone un poco para abajo, no sé, la sangre que cae al estilo catarata de monedas en el casino, los precios sobre el bicho destripado, algo ahí me hace un poco mal.

No te voy a decir que dejo los envases de birra y me vuelvo a casa corriendo, pero me jode.

También me jode en la caja tener que escuchar diálogos de los compradores y sus parejas escondidas en otra parte. Yo imagino que discuten y "el otro" está escondido en el pasillo de los detergentes.

Círculo.

Desde el primer trén a $10.60, clase "única". Hasta este viernes que vuelvo al puerto del mar por un riel o cinta de moebius.

Hoy en un taller ridículo escuché una frase algo así: la sabiduría no está en saltar pasos desde el principio, sino en darlos a su tiempo, sólo para volver al principio y poder entenderlo para empezar a caminarlo de nuevo.

Diría que es una frase cuasi perfecta, si la desmenuzamos (como a las carnes en la vidriera helada), está ahí la raíz de varias teorías, paradigmas, creencias y otros asesinos.

Círculo y calor. Cerveza y mudanzas.

Un flete sale con cosas, y vuelve sin nada.

No podría ser fletero o peón, sería como vivir en una trinchera.


Un punto es el que cierra el círculo, le permite dar una vuelta, le da una entidad,

qué es un círculo el instante antes de serlo?


Hay ideas que viajan por los años, recuerdo Ubi Sunt, recuerdo A dónde van?, recuerdo el sueño que me contó Satán que era igualito (según nos contó Ararat), a una enseñanza de Don Juan.

Algo hay en esa brisa. Nadie puede explicarlo, ergo, no hay nada...
Yo creo que sí.

Círculo. Y una mujer, o todas juntas, en una regresión al vientre ahogado.

Cada idioma tiene sus fortalezas. She es mejor a ella. Y mierda es mejor que cualquier traducción en el espacio o tiempo.

Parque Rivadavia, Balvanera, Caballito, Villa Crespo, Parque Centenario, Almagro y después? Villa Crespo de nuevo. Hay un círculo complejo de explicar ahí.

Mandinga desea: yo quisiera ser el tiempo.

Yo deseo no recordar mi nombre, ni dónde voy a estar, ni dónde voy a ir, ni el amor que nos íbamos a dar.
Esa la última vez que nos vimos.
Esa última vez que deseamos dar algún amor.
Esa última vez que vimos al círculo dibujarse.


Círculo. Hola, vengo golpeada por mis decisiones. Hola, yo estoy buscando decidir.
Qué tal? quiero ser dibujada por manos firmes. Qué tal? quiero ser al menos un dibujo.
Cómo te va? ando sola y una caricia me hace sonreir. Cómo te va? ando sonriendo solo.
Acá, tranquila, buscando. Acá, no tan tranquilo, pero también buscando.

Dicen que los primeros dibujos no son árboles, ni casas, ni mamás, ni corazones, son nerviosos Círculos.


Yo creo que hay placer, hay plenitud, hay algo así como felicidad, cuando uno relaciona algo anterior lejano con lo que está viviendo ahora y los ve encajar, los ve coincidir.

Eso para mí, es el círculo.





jueves, 25 de noviembre de 2010

Ni de aquí, ni de allá. Diario de viaje.



Me gustan los que se callan y me gustan los que cantan.

Y de tanto andar conmigo, me gusta lo que me pasa.

Me pasan cosas como esta…

Aunque no tenga importancia andar contándole a todos,

todas las cosas que me pasan.

Porque uno no vive solo y lo que a uno le pasa, le está sucediendo al mundo.

Única razón y causa.

Por eso si hay uno, hay dos.

Supe del diablo la noche que al hambriento dije “no”.

Ando solo por la vida y con un tono dominante,

modestamente cantor, sin pretensión de enseñar.

Porque si el mundo es redondo, no sé qué sigue adelante.

Andar y andar, siempre andando, nada más que por andar.

No vine a explicar al mundo, solo vine a tocar.

Y no quiero juzgar al hombre, al hombre quiero contar…

Mi condición es la vida y mi camino, cantar.

Es mi manera de andar.

Un día llegué a Tandil y conocí a un anciano,

que a falta de inteligencia se le dio por ser muy sabio.

Le pregunté por el amor al lindo viejo y ahí mismo lo conocí,

cuando me alcanzó un espejo.

Yo bailo con mi canción y no con la que me toca,

Yo no soy la libertad, pero sí, él que la provoca.

Si ya conozco el camino pa’ qué voy andar al costado?

Si la libertad me gusta pá qué voy a vivir de esclavo?

Elegir.

Yo siempre elijo, más que por mí, por mi hermano.

Y si he elegido ser águila, fue por amor al gusano.

Prefiero seguir a pié y no en caballo prestado.

Alguien por una manzana va siempre quedando a un lado.

Siempre se llega primero él que va más descargado.

El día que yo me muera no habrá que usar la balanza,

Pues pa’ velar a un cantor con una milonga, alcanza.

Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario,

Pues él que acepta un halago, empieza a ser dominado.

El hombre le hace caricias al caballo, pa’ montarlo.

Perdón si me propasé y me puse moralejo.

Nadie puede dar consejos, no hay hombre que sea tan viejo.

Me pongo el sol al hombro y el mundo es amarillo.

Me gusta andar pero no sigo el camino,

pues lo seguro ya no tiene misterio.

Me gusta ir con el verano bien lejos, pero volver donde mi madre en invierno.

Y ver los perros que jamás me olvidaron y los caballos y los abrazos que me dan mis hermanos.

Me gusta. Me gusta. Me gusta.



Saltar paredes y abrir las ventanas.

El mar mojándome los pies.

En bicicleta perseguir a Manuela.

Con todo el tiempo para ver las estrellas.



No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir.

Ser feliz es mi color de identidad.






Frases: Facundo Cabral (con algunas salvedades que el maestro sabrá entender...)

Fotógrafa: Arianne Sodero Calvet.