miércoles, 21 de septiembre de 2011

Subibaja. Cuento.


Subeibaja.

Caminaba despreocupado, ferviente de sábado por la tarde.
Llevaba en el bolsillo la linterna por si me sorprendía la noche.
Cargaba el termo gigante lleno de ron por si me ganaba la sed.
Iba despreocupado de los edificios que dejaba detrás. Por las camisas que no había planchado. Por el desmán que había generado de papeles y despedidas, todos volando y arremolinando por el aire del callcenter.
El sendero era tan ancho como un deseo, me rozaban los sauces llorones a ambos lados, los hombros caídos pero livianos apuntaban a las piñas que se amontonaban en el desconsuelo de árboles secos pero inevitablemente vivos.

Veía el arroyo allá lejos, brillaba tenue, y no hacía nada más que flotar y reflejar.
Aun así, me parecía justo y necesario.
En ese lago mis padres nadaron hace treinta años, supieron ser jóvenes y hermosos.
Y yo frente al pasado miraba el futuro.

Fue justo en ese descanso de los pensamientos, cuando había por fin decidido sentarme en uno de los cientos de banquitos de madera. Que me quedé parado y escuché.
Sonaba casi saliendo de los brotes una música lejana y en estéreo.
Un piano y las hojas detenidas, un violín y las ramas flotando, un contrabajo y las olas vergonzosas de la ribera.
Sonaba en todos lados, y yo giré en mi eje, y no pude ver.
Giré hasta marearme y perder noción de mis piernas.
Y nada.
Atrás quedaban mi tía y su hermano, mi padre.
Atrás quedaba el ciruelo de la abuela Elvira, lleno de frutos que nadie juntaba.
Mis hermanos en algún momento del bosque decidieron ir para otro lado.
Maxi! te estás perdiendo la orquesta, Ema! te distrajiste con los caballos nerviosos.
Y yo me detuve ahí, al lado del agua, y de la madera.

Casi como un instrumento más, escuché, sentí, el crujido inconfundible de la herrumbre.
Un hierro desgastado gemía de ir y volver, de quietud y de movimiento.
Giré lentamente mi cabeza, ambas sienes apuntando al sur y al norte, y el sol corriendo despavorido hacia el medio exacto, cayendo en dirección del suelo, de la tierra. Levanté el mentón y también mis ojos se alzaron.
En cámara lenta se irguieron.
La placita desordenada en medio del anfiteatro de potreros se iluminó como un escenario.
Las tres hamacas anaranjadas en quietud.
El tobogán celeste caía más llorón que los sauces.
La arrugada calesita amagaba con girar pero se detenía.  

En cambio, el subibaja temblaba de regocijo. Iba y venía. Crujía, se doblaba en curva del deseo. Vibraba la vida en ese tablón con asientos en las puntas.
Me acerqué peligrosamente al arroyo, me vi reflejado y solté un; "dale Narciso, veintiocho años atragantado, decilo che, sacalo de la garganta Narciso Silvio".
Y sonreí. Y me reí en voz alta. Seguí sonriendo en la soledad del parque de San Agustín, y fue mi sonrisa más genuina. Seguro mamá sonrío acá y papá se hizo el seductor a la orilla de este mismo árbol, más me reí.
El subibaja bailaba líquido en medio de la nada. Sus hierros fueron fundidos por alguien, fueron empujados por alguien, fueron detenidos por alguien, fueron humedecidos por alguien y fueron susurro y secreto de tantos amores furtivos y torpes.

Me acerqué con cautela y con suavidad. Crujía y se quejaban sus engranajes.
En un sutil instante se detuvo. Y yo caminé más rápido, despreocupado recién ahí.

Subeibaja.

Me senté en la madera centenaria y hubo un quiebre del sonido.
Los ojos me brillaron por demás. Esto lo sé, porque los vi centellear en el lago, relampaguear su fuego. Su hermoso fuego.  
Quisiera ser más Precavido, me dije mirando a la luna que estaba ahí, en vez del sol.
Creep y no soy un extraño. Eso traduje de los sonidos del bosque que me rodeaban.
Y el subibaja no se movió más. Pero yo lo vi moverse me defendí ante el auditorio de marrones y raíces que me miraban.
Yo lo vi subir y bajar, señores.
Repetí muchas veces.
No nene, acá no hay sorpresas, imaginé que me decía el palo borracho que hinchado yacía al borde del alambrado.

La música se apagó, terminó el cd pibe.
Ahí sentí vacío. Vacío. Ni viento para darle vida al cuadro. Nada.

Nada.

Y en ese momento sonaron los violines de verve. Y los ciruelos de Elvira se licuaron con los limones de Yolanda. Agridulce corazón.
Y el subeibaja cobró vida, y empezó a moverse y iluminar los rincones del lugar. Ese parque que tanto pensaba conocer se reveló, y estuve triste y después feliz y después dudé y después tuve certezas y después no pensé y después reflexioné y todo arriba de la misma madera centenaria que crujía (o que hablaba).
Y los extremos del tablón eran iguales, o no, eran similares.

En esas estaba cuando un contingente de gentes se bajó de una combi de escolares. Sacaban fotos al laguito, se reían y abrazaban a los caballos que hipócritas no rechinaban los dientes, eran tantos los que bajaron de ese vehículo!
Hicieron fila india para no perderse en la naturaleza.

Se movieron las aguas, hicieron eco de mareas. Alguien tiró un tronco al medio del espejo.
Se rompió.

El vaivén me despertó.
Ya era de noche. Miré a todos lados, desolación. Viento. Aullidos lejanos.
Un molino se alimentó y molió todo el trigo posible.
Estaba solo. Y sólo eso.
Y yo miraba lo negro. La oscuridad.
Hasta que mis ojos se acostumbraron a la penumbra, a la distancia.

Me acerqué a la orilla, y me crucé de piernas tocando el agua tibia.
Epa! no está helada como pensaba, dije.

Ahí nomás sonó un bandoneón. Así como de repente. Y ya no lo vi como algo extraordinario, simplemente lo disfruté.

Lenta, insegura venías vos, y yo supe que eras vos, sin saberlo.

Estabas sola, no me veías a mí, venías tocando el sendero angosto con los hombros, mirando el arroyo brillante encandilada, los caballos inquietos, te observaste en el lago, tu imagen difusa, sonreíste, te reíste en voz alta, viste al contingente bajar de la combi, te detuviste dubitativa frente la plaza, elegiste el subibaja, te sentaste, describiste a la madera debajo tuyo, y sin querer me miraste fijo a los ojos, inmóvil, cuando me senté frente a vos, en el otro extremo de la madera crujiente.

Que juego más raro, pensaste.
Te necesitaba para jugarlo, pensé. 

Y hubo arena de mar en nuestros pies. 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Dos por Uno.


Y que importa si hoy voy al cumpleaños de nadie con alpargatas de yute?
Hoy nací de nuevo y la moto no arranca. Es tiempo de caminar por la vereda.
Mirá mis dedos, encontraste mi cama en la oscuridad.
Te veo en el velo del deseo, tus gestos se desintegran en la almohada.
Sólo veo tu sonrisa, no hay nada más en esta habitación.
Tu desnuda manera de aparecerte en la penumbra.
Y a quién puede importarle si hoy no nos vemos entre las luces ciegas?

Pensar que no se negó a mi beso apurado. Verme perdido y acompañarme en la lluvia.
No era aun el tiempo de juntarse y me dejó quedarme en el umbral.
Descreída, anulada por la soga que la ataba a la nada. Aun así.
Y la mañana me descubrió anhelando el futuro.
Prometí poner música, y una vez en mi vida, cumplí una promesa.
Ella me necesita y necesita espacios sin mí. Yo también.

Un nudo es una atadura para resolver algo que estaba separado y debe permanecer unido.
Un abrazo es una atadura para resolver algo que estaba separado y necesita permanecer unido.

Pasado y futuro. Nudo y abrazo.
Todo es potencia, hasta que nos cansamos y disfrutamos de hacerlo.
Hasta de que dejamos de desaprovecharnos, nos venimos, nos damos.
Hoy es el mejor día de mi pasado. Y mañana? Ya lo respondí en la nota anterior.

Y hay abrazos.
 Si todos pudiéramos abrazar a quién quisiéramos en el momento que tuviéramos ganas, habría menos nudos, y seríamos menos profesionales para atar y más sensibles para unir.
 Como en cada vez que mencioné a "un otro", hago la aclaración:
A veces no depende sólo de lo que deseemos cada uno de nosotros.
 Sin embargo, un abrazo que tengamos ganas de dar, no mata a nadie...

Cito esa nota, porque fue la última antes de vos.
Después vino mayo, con sus luces, sus dudas, sus incertidumbres.

Luz de mayo, venís llegando y yo ya no estoy cerrando los ojos dentro de la caverna.

Algo venía, lo sabía, lo presentí esa vez que te encontré sonriente en el subte.
Vos no estabas ahí, aun.
Pero yo te vi. Simplemente te vi.

Te costó venir, te cuesta, aun seguís viniendo con pasos inseguros. Pero venís.
Y yo voy.

Pasa que,
En invierno (los domingos), el día dura menos, hay poca luz.

Pero hoy ya es víspera de la primavera que llegó para quedarse, no para atormentarnos.
Hoy es la víspera de siempre.

Decilo, Silvio, decilo de una vez! (y por todas).

Ya no importa si llego antes de las 3am para aprovechar el 2X1.
Ya fuimos dos por uno hoy temprano.

Sigo ansioso, no lo voy a negar. Pero tal vez esa sea una característica constitutiva.
Uno de los motores de mi ser.
Pero además estoy orgulloso de mis acciones, me devuelven caricias en cada paso.
Como nunca antes, como siempre lo imaginé.

 Y qué si en vez de hacer preguntas, nos ponemos a andar juntos? Por probar, ver cómo es, cómo sería, nomás...
Y qué?
Nada, sólo el tiempo afirma.
Sólo el tiempo responde con claridad.

Y es nomás.
Para Fito (y para mí también), que es el amor después del amor...

Después vino Drexler. Y Edith Piaf.
Dale alegría a mi corazón, es lo único te pido al menos hoy.
Que se enciendan las luces de este amor.

Inoportunos, uno para el otro, dos por uno.
Las sombras que acá estuvieron, no estarán, ya verás, no necesitaremos nada más.

A tu destino
querías mantenerte fiel.
Princesa herida,
el teatro de la vida
cambia tu papel...

Luego nos desnudamos, nos sorprendimos y Miren quién apareció!
Todo despacio, en cámara lenta, para no marear al tiempo, para sanar en serio.
Tomándonos los segundos para saber si era o no era nada.
Vergonzosos, llenos de cautela. La fuimos jugando, carta a carta.
Y era un full, de de esos que cuesta tanto armar.

Y no abandoné, me grabé el deseo en los actos y fui por eso, por vos, por todo.
Envuelto en tu cuerpo. Voy.
Pero si estoy con vos, no necesito nada.
Y creo que ya no llego antes de las tres, a quién le importa?
Si sé que vas a estar ahí, que voy a encontrar (...), que es todo lo que quiero.

Charquea en mi paladar el agridulce sabor de lo perenne.

Yo no sé nada sobre nadie. Pero creo algunas cosas sobre todos.
Y ya solté lo que no es mío, soltar (no) todo, pero sí lo que nunca estuvo ahí para nosotros, sino a pesar de nosotros.
Ahí, el dos por uno de la barra que nos espera al final de la fiesta.

Hay un umbral efímero, y hay detrás del cuadro un tatuaje que ya no es falso.
No importa que vayamos a hacer con el resto de nuestra vida.
Porque no hay vida en potencial, hay vida hoy. Y mañana?

Va a ser un gran día.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Moebius de Porcelana.






El viernes está en pausa. La elipsis le arranca un gesto al escritor.
El niño que conoció su juego preferido, lo ve del otro lado de la vidriera.
Las luces demoran en encender, titilan, casi que no alumbran pero calientan.
El hombre que supo trastabillar, camina a paso firme y sonríe.
Mira fijo a los ojos del futuro.
Ese llegó hace rato y que cada tanto vuelve a irse.
La semana no está completa, el joven sabe qué es lo que falta.
Desea, imagina, manda mensajes por todas las vías.
Se abren los paréntesis de la duda y las culpas que vienen de atrás.
Hay una mujer. Una mujer.
Que baila con las sombra y golpea en la sien de los fantasmas.
El niño, el joven, el hombre son uno y también nada cuando la mujer no está.
El pulso se demora. Los dientes aprietan las frases que retrasan la plenitud.
El viernes trae certezas, las mañanas previas reafirman que ahí, entre ambos, hay algo.
Cuando la tormenta del ayer sacude, quedan en evidencia los nuevos cimientos.
Su fragilidad, su inestabilidad estructural.
Aun así, resisten acurrucados, débiles y hermosos.

Más tardes necesitan los niños que se descubren y se desnudan en el pasto.
Más claridad de esa que generan juntos para opacar todo lo que cargan.
El joven carga en la espalda, la mujer en los oídos. Cargan, llevan y soportan.
Ya no más, debieran decir. Pero siguen siendo débiles y nerviosos sus pasos.

Hay un umbral, hay una luz detrás del cuadro. Hay una camita. Hay nombres y sellos.
El amor es sólo una cosa, pero la que envuelve a todas las cosas.
El amor es sólo una cosa, que quiere ser todas las demás cosas en una vida.
Hay desencuentro, tangos, cumbias y ella es un arcoíris pero de esos mirame y no me toques.
Nunca busques la canasta de oro en donde nace este haz de luz.

El marco del cuadro es el umbral, de porcelana y barro.

Cuántas mareas tendrán que pasar para que podamos responder la pregunta.
Llegamos hasta acá, qué pensás hacer con el resto de tu vida?

El barro es frágil frente a las inundaciones, pero se solidifica con el calor intenso. 

Cuándo es el resto de la vida?
Hoy. 

Y Mariana. 

Escrita a duo. 

miércoles, 24 de agosto de 2011

Menos Rial y más Bertuccelli.



En la vida hay que aceptar, pero no dejarse dominar.
Aceptar que mucha gente no tiene vida, por lo tanto, camina colgada a los hombros de los que sí vivimos.
De los que pifiamos, nos contradecimos, somos impulsivos, damos un beso cuando suenan los redondos y las campanas del futuro.
Esa gente dice, puede contar cualquier cosa, mentir, repetir sin corroborar, no importa.
Hay que dejarlos vivir por nuestros pasos.
Nuestros pasos al costado, hacia adelante y reculando.

En la vida hay que sonreír, pero sólo cuando no sea para comprar a alguien.
Sonreír es la sutil pintura del deseo.
Mi vieja me dijo algo maravilloso, los chismes y los rumores son el sentido de algunas vidas. Sin eso tendrían que escuchar el silencio y la conciencia de sus propios actos.

Estoy contento, feliz, sin ansiedad. Naty dice que entonces saboree el chocolate en mi paladar.

Estoy diciendo que no me voy a ir. Vine para quedarme. Hace meses puse música en el umbral de tu casa de velorio.
Di vueltas alrededor de mí. Me preocupe por mí, y nunca me ocupé de saber los porqués.
Hoy!

El telón de lo que vamos a representar. Todo ahí. Sobre las tablas, tinglados y tirantes.
Ratas, escapen contando cosas que no conocen, haciendo daños gratuitos. El mundo está lleno de Jorges Rial.
Menos mal que también hay Valerias Bertuccelli.

Al final papá era parecido a mí cuando tenía veinte años. De a poco está volviendo a su juventud. Yo también.

Esta nota está auspiciada por Branca y Austral. Y Romina Ricci, también puso guita.

Y si acaso somos complicados? Y si gracias a eso somos tan hermosos?
Quién quiere un compañero amante del beisbol? O una amante de la seguridad y los secretos?

Hoy que vi los techos de buenos aires, veo en mi casa el cielo.

Fui promiscuo, volátil, inconsciente, necio.  
Sospecho que hoy empiezo a ser canción y tengo la impresión de que seré tu sol, si logro ser tu canto. Si seco un llanto.

Cuando venga de un pozo la música, cuando salga del pasado la voz que nos hace hablar,
cuando las palabras nos suenen repetidas, gastadas, dichas en otras vidas.
Tendremos que colgar los fantasmas al sol.
Y que el resto se desviva maldiciendo nuestra luz.

Mirando para adentro marea mirar el mar de afuera.

Yo no sé nada sobre nadie. Pero creo algunas cosas sobre todos.

Pongo deseo a represión.
Pongo sinceridad a doble moral.
Pongo acto para quién gusta de espiar.
Pongo palabra al golpe.
Pongo risa a la hipocresía.
Y pongo indiferencia a las mentiras que digan de mí.

Ahora se van a tener que conseguir otro espectáculo, Jorgitos.

Yo me voy a poner a pintar soles y a besar a la mujer que los imagina.

No hay que dejarse dominar nunca.
Soltar lo que no generamos, lo que no es nuestro, también ilumina al ser.

Finale.

http://www.youtube.com/watch?v=2YYp-Qj022o

lunes, 22 de agosto de 2011

Va! Son y Sun.


El que abandona no tiene premio.
Charquear, casquear, chasquear.
Ingenuo y genuino.
Patino con mis yutes por el living de madera.
En ese momento soy un niño, sin preocupaciones.

Luego viene una: (frase del polo).
Vestidos! sé realista, dejate de joder!

Vos y tus fantasmas, madre de mis Anitas, de todas ellas.
No rompas bolsa aún.

Amar, es darle a una persona el poder para destruirte y confiar en que no lo hará.
Yo creo que Amar, es darle a una persona el poder para que nos sorprenda y nos enseñe a bailar lo que nunca bailamos.

Vos sabés lo que me asusta, sabrás además lo que gusta?
Sí.
Acostumbrado, equivocado
no veo el cielo, está nublado.

Apareciste sin que te buscara nadie no esperaba,
encontrarte ahí,
tal vez tu risa no tenía sombras no tenía cara,
fui todo lo que ví.
Me prestaste un beso, me prestaste calma, me prestaste
todo lo que me faltaba.

Tenés la receta justa para hacerme sonreír,
Y todo el tiempo,
sabés lo que me asusta, sabés lo que me gusta estar con vos.
Me robaste el cuerpo, me robaste el alma,
Ya es tuya la voz, con la que antes cantaba.

Me quitaste el sueño,
Me quitaste el habla,
Pero si estoy con vos, no necesito nada.
 (no te preocupes no necesito nada)

Es un mito el tiempo! Claro que sí.
Sé que escuchás. Escuchá!
Este viernes va. No sabemos adónde, pero va!

La madrugada que me metí en el pozo de cinco años escuchaba NTVG.
Ahora que salgo, escucho lo mismo.
El círculo da una vuelta...

Cosa linda. Sabe que lo hermoso es de los dos.

Cursi!

Mis manos son y sun.

Un vestido y un amor.
No te vayas, quedate, te voy a ser.

Y yo no buscaba a nadie y te vi. 

http://www.youtube.com/watch?v=vY7sabq_C1U&feature=related

martes, 9 de agosto de 2011

Miren quien apareció!



En la primera oración le quito solemnidad a mis ganas.
El alambrado me está lastimando el labio. Alhambra. Alumbra.
Es un beso enrejado. El beso.
Ahora estoy acá, y sabía que vos también ibas a estar.
Tarde o temprano nos vamos a encontrar.
Estar a la defensiva es sinónimo de algo que importa realmente y de no querer salir heridos.

Tuve una cita tranquila. Y yo una noche celosa.
Me ahorraste una pregunta.
Necesito ver y vos me besaste los ojos.

María Contradictoria y Víctor Ciclotímico.
Gago, qué hago?
Cambiemos el ángulo de los casamientos.
Nunca entendí las despedidas de soltero, ni el baile entre las dos comidas.

Quedate, eso te dije. Y vos pusiste música y acordes.
Nadie sabe, sí, nadie sabe, como, de qué manera va a ser lo que viene.
Pero, aun así, cantame algo que sea realmente nuevo.

Nací en el 83. Mediaba marzo.
Cuando vos te reís, todo tiene sentido. Todo.
Una tarde en el parque. Y menos miedo.
El viento me toca en la cara, marca un cambia un cambio de rumbo.

No quiero tu debilidad, quiero que me busques. Y me encuentres.
Vos decís que no veo los detalles, lo sutil.
Y yo ando encandilado por tu luz.
Y vos preguntás si puede durar, si es algo permanente, si voy a serte.
Me ahorraste una respuesta.

El portero de las serpientes, el encantador de tu edificio.
Otra vez acá?
Sí, yo riego esta vereda. Y la meo cuando viene otro perrito.

Yo estoy claro. Ansioso aunque reflexivo.
Del deseo transparente. Del martes (elipsis) sin inseguridad.
Como a los 17 pero sabiendo coger.
Y la ansiedad es reflejo de lo que realmente me importa.
Tiene más filo una decisión que un puñal en la espalda.

Te extraño cuando sólo somos dos.
No voy a ir a ningún lado, pero voy a ir con vos, sólo con vos.
Nada es para siempre.
Todo el resto puede construirse, pero si no hay estos cimientos, no hay edificios.
Y mucho menos, porteros.
El tocadisco suena mucho mejor que youtube.

Con vos, todo pareciera volátil.
tus oídos sordos me encandilan
debajo del abrigo
yo sé que tus ojos van a mirarme
Mariana se fue al bosque.
Y Hugo se perdió en un lunes.
Luego se dieron un beso arriba de la montaña rusa.

Él tiene que salir, va a salir. Hay miles de cosas que aun tiene que dar.

Alguien tiene que animarse.

Ya no pregunto por qué no siento angustia, sino por cómo ser aun más feliz.
Años de aprender.
Y vos aunque no estés segura aun, Vos.

Lloren chicos lloren, decía el vendedor de globos en playa Grande.
Sí, me las voy a empezar a creer...
Imaginate que estoy tomando ron, siempre que tomo ron te podría decir que te quiero
Quereme.

En este camino que empecé a caminar está mamá feliz, está papá presente, están mis amigos más cerca que nunca, está mi profesión aflorando, está Carlos para dar empujón de claridad, y estás vos sonriendo.
Estoy abrazando a quienes quiero, cada momento en que quiero abrazarlos.

Aquella noche empecé a tomar ron, empecé a  besarte, empecé a disfrutar de la lluvia.
Empecé. Todo en mi cabeza, en mi Cabello street.
Sabés que necesito yo?
alguien con quien bailar, bailar mirando a los ojos.
Bailamos?
Bailemos.
Y que me bese con ganas, pero eso es más complejo
Te quiero, sí te quiero

 (me encanta decirte che)

Estoy acá por y con vos.
Tendré los ojos muy lejos.
Mis manos y mi luz.

Quisiera ser tu camarera, encantador de serpientes.
Es medio sabinezco, pero creo que puedo darle una vuelta más de tuerca.

Te voy a nombrar y que después te persigan en los pasillos.
Como cuando tenías 12 años.

No me abandones.
Tu abrazo, tu beso en los ojos.
Y que te quedes. Te hice un lugar.
Te compré un casco.

Que le de quien quiera tocar,  música a esta nota.

Una frase que escriba esta canción. 

sábado, 6 de agosto de 2011

Cordones y Máscaras.


Palabras del traductor: Queda inaugurado este espacio para que el traductor (YO), pueda despegarse del relato posterior. Mi única tarea y responsabilidad es escribir rápido el dictado de ELLOS. Pero a veces NOSOTROS necesitamos decir algo a VOS que estás ahí. USTEDES sabrán entender las necesidades de ÉL. 



Hola!
 Te corto el cordón umbilical a domicilio. Cuánto estás dispuesta a pagarme?

Hucco?
Sí, acá tamos.
24 horas de comida están haciendo.
"hola, sí, yo te pido 24 horas de ravioles por favor"
"Cómo no! Se lo mando todo ahora o por tandas cada 30 min?
Tráiganlo por tandas, para que no se enfrie.

Pero tienen que venir!!!!!!!!!!!!
Sí, tal vez.
nnnnnnooooooooooooooooooo

Te imaginé gritando, arrodillada
y la cámara yéndose cada vez más lejos.
Vos con las manos hacia el cielo
Y la imagen vertiginosa hacia arriba.

Y tu moto?
Eh... voy a ir con ella y Luna a ver a mis ex-suegros, deben estar (todos) iguales.
Ella ya es madre?
No se casó todavía?
Que cagada, es su sueño.
Inconsciente espera su pase.
Pase a dónde?
A algún lado. A algún tiempo.

Carlín Calvo fue el seductor menemista.
Che, pero Tanguito se tiró abajo del tren o lo tiraron?
Todo eso y mis máscaras de comedia y tragedia
Más caras o más baratas?

Todos tenemos mascaras, no?
Algunos más duras que otros.
Las de algunos son mas casi transparentes.
Máscaras densas.

Natalia, la disparadora de notas.
Cuando no tenga de que escribir te contrato
venís a domicilio y me pegás un tiro en el pecho y que salga un chorro de sangre.
El arte se mide con un pluviómetro.
Las sensaciones por flujo y nivel del agua.
Y las lágrimas secando los cachetes o contando los domingos.
Qué lo tiró, dice tía Mirta, que tormenta de ideas
Qué le vas a hacer Vestidos ahijadito?!

(Nota antes de los penales: Quiero agradecer a Lisandro que toca la guitarra cada vez que queremos escribir una nota. )

Hoy te cito, como siempre.
Tengamos una cita.
Bueno, pero en el menú quiero colores de Almodovar y de Kahlo.
Para que veas que no invento.
Cosa suya, vio? Usted y sus inventos.
Quitemos peso a la vida. El agua pesa, pero se escurre inevitablemente.
Grisboy.
A  mí me gustabas gris.
Hago casi lo que quiero y trato de no joder a nadie.
Si te gustaba gris, entonces no me querías bien...
Tan distintos, no tan distintivos.

Están por patear los penales, miralo con tu madre adoptiva.
Soy un vientre prestado.
Se alquila vientre, envíos a domicilio.
Con el combo de 12 hs de comida, te alcanzamos un vientre.
En Rivera había unos mellizos un poco extraños.
No se parecían en nada?
Eran gemelos de vientres cruzados.
Ese, el del cordón, es un servicio genial, considerando que nadie puede llevarte el pasto a tu casa para que se lo cortes.
Los mellizos siguen andando descalzos.
Son como el antónimo bobo de vestidos de ciudad...

Si Morfeo sueña con un leopardo, es una anomalía de mitos.
O la mejor metáfora que Adriano podría imaginar.

(Buenos Aires continúa con temperatura de 8.8)
PAR-VEN 0-0

Que injusto el fútbol cuando se define por penales.
Igual podemos afirmar que Ortigoza es el mejor pateador de penales del mundo.
Y que Adriano fue el mejor emperador romano.

Temperatura estable y moderada.
Máscaras 2X1.
Comedia y tragedia, para que no te falta nada en el after office.

Chau!
Si de cortar cordones se trata, llamemos al zapatero que anda descalzo.


"Tu presencia es mi mejor regalo". (Úsese cuando intuya que va a faltar algo...) 

viernes, 29 de julio de 2011

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Piropo. Contexto. Lo que digo. Lo que te digo.
Dormís. Texto. Lo que escuchás. Lo que niego.
Llamada. Sonido. Lo que suena. Lo que nunca voy a decir.
Hermana. Mandato. Lo que patronato. Lo que infancia.
Sentada. Lluvia. Lo que cantás. Lo que miro.
Mirada. Zapatillas. Lo que te tapás. Lo que abriga.
Cómplice. Herida. Lo que milito. Lo que escribo.
Llanto. Leche. Lo que imagino. Lo que nunca será.
Sonrisa. Ana. Crónica. Lo que nos llevamos.
Blanco. Ojos. Lo que es. Lo que soy.
Bonito. Irene. Lo que fuimos. Lo que somos.
Calidad. Verdades. Lo que nadie dice. Lo que nadie objeta.   
Diferente. Días y noches. Lo que nadie canta. Lo que raíz.
Simple. Infancia. Lo que tengo frío. Lo que nadie me cuenta.
Momento. Grito. Lo que consiento. Lo que no.
Arena. Pies. Lo que huello. Lo que me mojo.

Por qué? Entendí el odio. Sólo es sexo.
El que buscás. El que querés, el que no tendrás nunca más.
Y por eso soy culpable de tus sábanas sepia.
Dale! No será lo mismo, pero algo tendrás...

Espuma. Final. Lo que no es. Lo que silencia.
Suerte. Violencia. Lo que quieras decir. Y yo te hago ofrenda.
Ángel. Silencio. Lo que fue real. Lo que es mejor decir.
Sorpresa. Implacable. Lo que necesitás. Lo que te di.  
Dos. Risa. Lo que tengo que bancar. Lo que confieso de vos.
Cantar. No importa. Lo que en menores. Lo que en mayores.
Solo. Asuntos. Lo que me trajo el mundo. Lo que mamá.
Brillo. Temo partir. Lo que sostiene. Lo que es viejo para ser regalo.
Ventana. Desnudos. Lo que está vestido de ciudad. Lo que no se salva.
Dibujo. Desnudos. Lo que se dice en voz baja. Lo que beso y deseo.
Ruido. Va y viene. Lo que tuve. Lo que nunca tendré.
Testamento. Nunca. Lo que miento. Lo que digo de verdad.

domingo, 24 de julio de 2011

Veda. Ve y Da.


Esto es para vos, entonces. No creo, pero sí.

La muerte y otros asesinos.
Títeres en la horca.
Venenos dulces. Aromas que despiertan el sueño eterno.

Son ventanas que por dentro se nos cierran sin remedio.
Y nos devuelven a aquel tiempo, cuando todo comenzaba.
Y no queda más veneno que llorar y sonreír.

Siempre que elijas irte, ve sonriendo mi amor.  
Reíte, sonreí. Sos mi colibrí, detenida en el tiempo y en la memoria.  
Siempre contenta, esperando la dicha o el espanto. 
Amada, supón que estoy lejos, tan lejos que olvidaré mi nombre, amada, quizás soy otro hombre más tranquilo y menos rígido, que espera por sí mismo. 

Subite a mi bici, mi amor espejado. A mi vicio-senda de cristales polarizados.
El suicida reprimido.
Ya es día de la independencia. Canta (quién sino?), Víctor Heredia.

Reimprimí suicida...
No tenés el tonner adecuado, tenés el tono, pero no tenés pulso.
Siempre que hay abrazo, se terminan las posibilidades para el frío.

Fui a lo de Carlos y ahora voy seguido, y eso hubiese necesitado antes. Remedio no es veneno. Y los dos vienen en frasquitos. 
No hay ausencia, nunca, pero nunca para el dulce abismo.

Buscarte y perderte. La verdad no es la realidad.
La verdad es percepción sesgada por el deseo, o no.
Estatuas vestidas de ciudad.
Vestirse es dar lugar al frío. Porque desnudo soy tibieza y suavidad.

Cosas.
Dudo, toco, veo, huelo, gusto, pienso, escucho, siento, vibro, estremezco, digo, muevo, duelo, bailo, creo, canto, analizo, estimulo, reflexiono, aplaudo, tomo, callo, vendo, pifio, sufro, mojo, limpio, acomodo, compro, ubico, intervengo, seco, desordeno, argumento, traslado, uno, ilumino, estropeo, barro, escribo, dibujo, tengo, borro, arrugo, salvo, tecleo, dudo.
Cosas.

La clave no es el cansancio, no es la almohada, no es el frío.
La clave es la pulga hambrienta.
La casa tomada, no se cierra por las puertas, sino por las veredas peatonales.
Hermético H.

Hoy llueve en villa crespo, y si no llovió cuando volviste y nos encontramos, es porque venías esperando la sequedad, porque te robaron la mochila mi vida nena hermosa, pero te dejaron los paraguas y no había lluvia posible en nuestra tormenta.  
Ni por vos, ni por mí. No era el momento. Ese día que no tiene o le sobra, da pruebas de que no vivíamos en el país libre que necesitábamos para soltar nuestras alas. 
Lo imaginamos posible, lo escribí, y vos lo viajaste. Pensamos, sentimos que éramos. Pero no fuimos. 
Somos los muertos de nuestra felicidad. 
Y perdonemos serlo. Sólo así seremos separados, juntos, y en soledad compartida. 

Esa lágrima trunca en tu vientre. Cuatro patas necesita el animal para no ser humano.
Soy tu padre, pequeño suicida. Y si el viento sur me pega en la espalda no vas a tener leche.
Y si tenés veneno sin leche, no vas a poder nombrarme.
Esto es para vos búfalo de aire. Ensalada colorida de caballo.

Pasará el tiempo, los colores, las voces distintas, los recuerdos se desfigurarán. Moriremos de amores. Tendremos hijos que no truncaremos o sí. Sufriremos las ausencias de otros, acabaremos por otros cuerpos, acariciaremos palabras que nunca nos unieron. 
Escucharemos músicas extrañas a almagro profundo, pasaremos, lloraremos, caminaremos, apretaremos, pero nunca, nunca, habrá un vacío para nuestro rincón en el futón rojo. Tus pies y yo besándolos.

Privilegio de lo seguro. Póliza contra todo riesgo.
Bisabuelos incestuosos. De dónde más podía venir?
A la moto se le trabó la cadena umbilical.
Y por la bis-senda pedaleás en círculos gemelo siamés de Belleville.
"No de nuevo, decía".

Aletea el colibrí y sólo quien mira, ve sus alas que parecen quietas, pero tienen el movimiento que mueve al mundo. 
 Esperaré con paciencia nuestro abrazo en la vereda de Ernesto. 

Juan Carlos Seductor, José Arcadio Atractivo.
Todo sigue siendo un eterno retorno. Un eterno devenir.
Leve y pintor de mujeres soles. Pero va limpiando el horizonte, y se despeja de a poco...

Dice Silvio: "se van a tener que aguantar un poco los deseos de escuchar algunas canciones, porque realmente... no me las sé todas, estoy cantando lo que puedo... y como puedo". 

La necesidad de estar cerca de alguien o de algo es el signo más puro del deseo.
Puede leerse esquemático o puede sentirse en la tibieza de las manos.
Ahí descansa y (o), sufre el ser.

Esto es para vos, entonces. No sé, pero sí.

Lo digo de nuevo, ojalá lo escuches con su pulso genuino. 
Quererse así debería ser cosa de todos, y para todos.

Dale! Jugá! Vamos! Viví! Decí! Viví!

Que la muerte no deja de ser el último segundo inevitable de la vida.
Dependerá de cuál vida, qué muerte.