domingo, 24 de julio de 2011

Veda. Ve y Da.


Esto es para vos, entonces. No creo, pero sí.

La muerte y otros asesinos.
Títeres en la horca.
Venenos dulces. Aromas que despiertan el sueño eterno.

Son ventanas que por dentro se nos cierran sin remedio.
Y nos devuelven a aquel tiempo, cuando todo comenzaba.
Y no queda más veneno que llorar y sonreír.

Siempre que elijas irte, ve sonriendo mi amor.  
Reíte, sonreí. Sos mi colibrí, detenida en el tiempo y en la memoria.  
Siempre contenta, esperando la dicha o el espanto. 
Amada, supón que estoy lejos, tan lejos que olvidaré mi nombre, amada, quizás soy otro hombre más tranquilo y menos rígido, que espera por sí mismo. 

Subite a mi bici, mi amor espejado. A mi vicio-senda de cristales polarizados.
El suicida reprimido.
Ya es día de la independencia. Canta (quién sino?), Víctor Heredia.

Reimprimí suicida...
No tenés el tonner adecuado, tenés el tono, pero no tenés pulso.
Siempre que hay abrazo, se terminan las posibilidades para el frío.

Fui a lo de Carlos y ahora voy seguido, y eso hubiese necesitado antes. Remedio no es veneno. Y los dos vienen en frasquitos. 
No hay ausencia, nunca, pero nunca para el dulce abismo.

Buscarte y perderte. La verdad no es la realidad.
La verdad es percepción sesgada por el deseo, o no.
Estatuas vestidas de ciudad.
Vestirse es dar lugar al frío. Porque desnudo soy tibieza y suavidad.

Cosas.
Dudo, toco, veo, huelo, gusto, pienso, escucho, siento, vibro, estremezco, digo, muevo, duelo, bailo, creo, canto, analizo, estimulo, reflexiono, aplaudo, tomo, callo, vendo, pifio, sufro, mojo, limpio, acomodo, compro, ubico, intervengo, seco, desordeno, argumento, traslado, uno, ilumino, estropeo, barro, escribo, dibujo, tengo, borro, arrugo, salvo, tecleo, dudo.
Cosas.

La clave no es el cansancio, no es la almohada, no es el frío.
La clave es la pulga hambrienta.
La casa tomada, no se cierra por las puertas, sino por las veredas peatonales.
Hermético H.

Hoy llueve en villa crespo, y si no llovió cuando volviste y nos encontramos, es porque venías esperando la sequedad, porque te robaron la mochila mi vida nena hermosa, pero te dejaron los paraguas y no había lluvia posible en nuestra tormenta.  
Ni por vos, ni por mí. No era el momento. Ese día que no tiene o le sobra, da pruebas de que no vivíamos en el país libre que necesitábamos para soltar nuestras alas. 
Lo imaginamos posible, lo escribí, y vos lo viajaste. Pensamos, sentimos que éramos. Pero no fuimos. 
Somos los muertos de nuestra felicidad. 
Y perdonemos serlo. Sólo así seremos separados, juntos, y en soledad compartida. 

Esa lágrima trunca en tu vientre. Cuatro patas necesita el animal para no ser humano.
Soy tu padre, pequeño suicida. Y si el viento sur me pega en la espalda no vas a tener leche.
Y si tenés veneno sin leche, no vas a poder nombrarme.
Esto es para vos búfalo de aire. Ensalada colorida de caballo.

Pasará el tiempo, los colores, las voces distintas, los recuerdos se desfigurarán. Moriremos de amores. Tendremos hijos que no truncaremos o sí. Sufriremos las ausencias de otros, acabaremos por otros cuerpos, acariciaremos palabras que nunca nos unieron. 
Escucharemos músicas extrañas a almagro profundo, pasaremos, lloraremos, caminaremos, apretaremos, pero nunca, nunca, habrá un vacío para nuestro rincón en el futón rojo. Tus pies y yo besándolos.

Privilegio de lo seguro. Póliza contra todo riesgo.
Bisabuelos incestuosos. De dónde más podía venir?
A la moto se le trabó la cadena umbilical.
Y por la bis-senda pedaleás en círculos gemelo siamés de Belleville.
"No de nuevo, decía".

Aletea el colibrí y sólo quien mira, ve sus alas que parecen quietas, pero tienen el movimiento que mueve al mundo. 
 Esperaré con paciencia nuestro abrazo en la vereda de Ernesto. 

Juan Carlos Seductor, José Arcadio Atractivo.
Todo sigue siendo un eterno retorno. Un eterno devenir.
Leve y pintor de mujeres soles. Pero va limpiando el horizonte, y se despeja de a poco...

Dice Silvio: "se van a tener que aguantar un poco los deseos de escuchar algunas canciones, porque realmente... no me las sé todas, estoy cantando lo que puedo... y como puedo". 

La necesidad de estar cerca de alguien o de algo es el signo más puro del deseo.
Puede leerse esquemático o puede sentirse en la tibieza de las manos.
Ahí descansa y (o), sufre el ser.

Esto es para vos, entonces. No sé, pero sí.

Lo digo de nuevo, ojalá lo escuches con su pulso genuino. 
Quererse así debería ser cosa de todos, y para todos.

Dale! Jugá! Vamos! Viví! Decí! Viví!

Que la muerte no deja de ser el último segundo inevitable de la vida.
Dependerá de cuál vida, qué muerte.

1 comentario:

  1. hacía mucho que una nota tuya no me gustaba tanto.

    está llena de delicias.

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