viernes, 7 de septiembre de 2012

Herencia


Quiero amor, alegría, diversión y buen humor. No es el dinero lo que me hará feliz Yo quiero morir con la mano en el corazón

Vamos juntos a descubrir la libertad Olvidar todos los clisés y prejuicios.

Estoy cansado de los buenos modales, es demasiado para mí. Yo como con las manos y soy así. Hablo fuerte y soy franco, disculpame y escuchame.

Terminemos con la hipocresía, yo me voy de acá Estoy cansado de las evasivas, de los eufemismos. Mirame a los ojos, detrás la máscara, soy así.
Zaz. Quiero. (Con algunas pequeñas licencias de VdeC).

Herencia.
Qué joven soy! Cómo podría tener herederos si recién, y aun, estoy naciendo?
El cuerpo de Cristo. Sin pecado concebida.
Soy hijo de una monja y de un espíritu carpintero.
Vení a verme antes de irte. Después será tarde. Y seguro me habré mudado.
Porque estoy vivo y ni siquiera sé qué significa eso.
Podría María parir en un terreno baldío?
Como el universo, como el olvido y las cajitas musicales.
Muy bien. Adiós. Enredándose en los espejos retrovisores del camión de papá.
Todo esto va sin comas, ni puntuación. Sin frenos, ni pausas para tomar el té.
Cierro los ojos y muerdo las hojas.
Encía y herencia. Cuántos Hugos hay en una H?
Sobre la mesa. Las manos sobre la mesa.
Ahora decime quién está a cargo de esta Trama.
No tengo hambre. Aunque sea un tema habitual y diario.
Cosquillas y dosis exacta. De un juguete y silbidos.
De la muerte y otros asesinos. Hola? Podría pasarme con la persona que realmente vive ahí?
El elegido, habrá redactado su Curriculum Vitae alguna vez?
Me fascina que haya lectores que se sientan defraudados por el paso del tiempo.
Soy una voz, un murmullo ambiguo, indescifrable, estúpido y procaz.
Pero soy. Siempre. Contante, sólido, líquido y material.
Un vestido de noche. Comprado para usar una vez. No por eso descartable. Me guardan en sus armarios envuelto en nylon transparente. Me sacan cada tanto para acariciarme con naftalina.  Para recordar aquella única noche de fiesta, del casamiento de tu prima.
Un vestido de novia manchado por el vino de un tío. Soy un vestido de oferta, de ciudad y de pueblo, de primavera y de velorio.
La tierra gime. Si no te gusta podemos cambiarte el talle, el corte, la confección, la tela y la sombra.
El sillón, la tele y el cenicero. Se llenan de tiempos muertos. De ceniza y libido. La moda y las tendencias sexuales están gravadas con el impuesto a las ganancias.
Qué querés que haga con toda la piel sobrante? Bordame un baberito para después de la misa.
Estoy desnudo enumerando mi herencia. De generación en degeneración.
Que prisa más pegadiza nos alimenta hoy. Corremos hacia el abismo invirtiendo cruces de madera y muerte.  
Sí, soy yo. Ya voy para allá, no toquen nada hasta que llegue.  No contaminen la escena del crimen.
Voy terminando mi testamento porque me queda un solo pucho y no hay mucho más para decir.
Nunca dejó de escribir, con un estilo más bien sencillo.

De lo que calló, deducimos tal vez, lo que quiso decir. 

1 comentario:

  1. imposible enumerar cuántos Hugos hay en una H. si sabrán mis poemas de eso.

    eme.

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